Sunday 23th at five pm. About 90 Fahrenheit degrees in the city. This is way too hot.
Davies Symphony Hall in San Francisco. Man it was so hot! But it was so cool!
My first time at Davies! Not long ago I heard a woman during a speech, saying that the less you are willing to try new things, the older you're getting, then she asked the audience: when was the last time you did something for the first time? Well, there it goes, I'm happy to say: yesterday, less than twenty four hours ago! Yipee!
The performers? Or better said: the magicians? The Afro-Latin Jazz Orchestra, led by Arturo O'Farrill, heir to Chico O'Farrill. Like father like son. Excellent maestros! Period
The eighteen member orchestra cast a spell on us, or maybe they hypnotized us, or ... I don't know what they did to us but for about two hours we were the happiest human beings in the world! (With so much suffering going on right now, with so many inocent civilians being killed by the minute, being happy might seem shallow and selfish, but while enjoying the maestros' magical arts I was convinced that everybody should have this kind of experience, at least once, and this thought convinced me even more to fight the good fight and defend this and other equally important rights and experiences, like the right to be listened to and to be respected no matter where you come from)
Their music is strong, erotic, sensual, it caresses the body and the senses, it caresses the mind ... and it puts it to work too, at least my brain was actively working, eagerly absorbing and observing each and every one of the sounds, each and every one of the movements and the rhythms, noticing how each part of my body reacted to that avalanche of feelings.
One thing led to another, and while my multi-tasking brain was absorbing everything, I couldn't avoid thinking of the past. This music reminded me of my childhood in a northern México City barrio. We were living in a small house in a street called José María Mata. Next to our house there was a big home where a big family of musicians lived. Three generations of them: grandpa, father and son (and I just heard recently that the great-grand-son is a musician too), all of them played at different times with the famously revered Internacional Sonora Santanera, which every afternoon at about 4pm, right on time for me since I always finished my homework at that time, gathered and rehearsed their music, only few meters next to where my family and I used to live. The instruments I loved the most were the saxophones and the trumpets. They sounded beautifully! It was gorgeous.
Fast forward lots of years later and here I am, at Davies Symphony Hall in San Francisco, listening to this gorgeous music in an extra-hot Sunday at an extra-cool and fancy location. I'm very happy this kind of music has gotten the recognition it deserves so much so that it is now played at beautiful symphony halls. Remember the time when danzones were dismissed as music for prostitutes and pimps? In México, that music was played in horrible "congales de mala muerte" at worst, though some other times it was played at decent and honorable working class parties. I think that's what made that music ours, it was our music then, it is our music now. I couldn't avoid thinking that Acerina or Luis Alcaraz or 'Cara e Foca' Perez Prado or Amador Pérez, Dimas or Carlos Colorado would have all the right to be here, playing, conducting this or their own orchestras.
Then again, I couldn't avoid remembering the beautiful rumberas such as Tongolele, Ninón Sevilla, Rosa de Carmina, etc. perfectly and sensually moving their erotic bodies while dancing with music just like the one the Afro-Latin Jazz Orchestra was playing yesterday.
The soloists were virtuosos, powerful maestros conveying so many feelings with their instruments that sometimes we could only gasp in awe. Lots of other times we wanted to stand up and dance. Man! I wish we could've dance!
The temperature was rising by the minute with every single theme they played, mind to say the Hall is comfortably air-conditioned, but by the time el Comandante stood up and danced while playing the flute with mucho sabor a cha-cha-chá, that place was burning!
Monday, July 24, 2006
¡El mejor bailarín de salsa en solo un año!
¡Qué determinación de este hombre! ¡Decidió convertirse en el mejor bailarín de salsa! Y vaya que no es algo fácil, mas bien, ser bailarín es bastante complicado. Pero supongo que no solo va a ser el mejor de toda el área de la bahía de San Francisco, sino tal vez el mejor de todo Estados Unidos, quien sabe, uno no sabe nunca nada, como diría un conocido y viejo bolero.
Este hombre con tanta determinación se llama Leigh (se pronuncia Li), es alto, sencillo y accesible, bastante bien parecido, cabello obscuro y ensortijado, es joven, le calculo unos veintycinco años, es músico de profesión (toca los tambores en varios grupos locales). Supongo que varias chicas han de sentirse atraídas hacia el.
Yo lo conocí hará unos dos meses en un centro cultural donde tomo clases de danza occidental africana y de salsa. Este centro cultural llamado Malonga Casquelourd se encuentra en Oakland (ciudad vecina de Berkeley) y es muy importante en la vida de la comunidad.
Lo conocí un viernes a eso de las seis de la tarde, cuando da inicio la clase básica de salsa rueda (estilo casino cubano). El y yo éramos los únicos alumnos presentes, y Manuel, nuestro maestro cubano, aún no llegaba. Leigh y yo estábamos en el salón vacío, y se sentía una incomodidad en el aire, eso que se siente cuando dos desconocidos tienen que compartir el mismo lugar. El se veía nervioso pues solo miraba hacia el suelo y jugaba mucho con sus manos.
Después de un tiempo que pareció una eternidad Manuel finalmente llegó. Casi después de el llegaron otros alumnos. La clase comenzó. Empezamos con calentamiento básico y una rutina sencilla de salsa, para soltar el cuerpo y calentar y los músculos. Después del calentamiento Manuel comenzó a formar parejas para iniciar la rueda.
Comenzamos a hacer los pasos básicos en pareja: Arriba (los líderes, que no necesariamente hombres, bailan caminando hacia enfrente), Abajo (los líderes bailan caminando hacia atrás), Agua de Pozo (las parejas suben y bajan los brazos cuyas manos tienen entrelazadas hacia dentro del círculo), Vacila (rotando sobre su propio eje las parejas se mueven hacia atrás y hacia delante). Después hacemos Dile que No que es una variación de Vacila solo que mas complicado, y finalmente Dame Una, que es el cambio de pareja. Y la clase se ponía cada vez mas complicada.
Después de algunos Dame Una me tocó bailar con Leigh y tengo que decir que el chavo estaba bastante tieso y además muy nervioso. Cuando me daba vueltas yo casi sentía que mis brazos se iban a zafar de mi cuerpo por la fuerza no calculada que el imprimía a sus movimientos. Manuel llamó a hacer el siguiente paso: Enchufla Doble y entonces si Leigh nosupo ni por donde le llegó la cosa. Afortunadamente para el, yo estaba ahí y pude ayudarlo. Para esas fechas yo ya había tomado bastantes clases básicas de salsa rueda y estaba a punto de graduarme y pasar a la clase avanzada, también ya sabía llevar el ritmo, además de que bastantes veces ya había sido líder. Por eso cuando me toca bailar de "follower" yo ayudo mucho a los líderes pues algunos de ellos no saben ni que onda.
Después de esta primera clase juntos Leigh quedó muy agradecido conmigo pues yo lo ayudé mucho y siempre que el se disculpaba por cada mal movimiento yo le decía “no te preocupes, tu vas bien, solo tranquilízate y vas a ver como todo sale bien”.
Seguí bailando con el en las siguientes clases y cada vez el mejoraba mas y mas. Una vez me dijo “me costó muchísimo aprender a tocar los tambores, pero yo estaba muy determinado a hacerlo, y ya ves ahora soy músico profesional, y yo se que me está costando mucho aprender a bailar salsa, pero estoy determinado y voy a aprender, claro que voy a aprender ya lo verás”.
Un día por equis razón no pude asistir a la clase, y la siguiente vez que lo vi me reprochó “¿porqué no veniste a clase? ¡No te imaginas que horrible estuvo! Las otras chavas no bailan como tú y yo me perdí en muchos pasos, ¡estuvo horrible!” Yo no pude evitar sonreir y solo me limité a alzar los hombros. Pero cuando le conté esto a Jason los dos reímos muchísimo pero sin malicia. Fue un episodio muy tierno como para una simple sonrisa.
Mas tarde, Jason y yo tomamos unas semanas para viajar a México, para visitar a mis papás y para conocer al adorable nuevo miembro de la familia.
Cuando regresamos de México y me reintegré a mis clases de salsa me llevé una agradabilísima sorpresa con Leigh, pues el ya no era ese bailarín tieso que jala con mucha fuerza, sino que ya era un mucho mejor compañero de baile. Aún no el mejor, de hecho, todavía le falta mucho para ser el mejor, pero definitivamente ya había progresado muchísimo y ya no era el mismo que entraba en pánico si yo no bailaba con el. Ahora se sentía mas seguro de sí mismo, ahora se frustraba menos si no se sabía cada detalle de cada paso.
+++
El sábado pasado Manuel tuvo un show, una presentación de danza y canto en otro centro cultural que también es muy importante para la comunidad: La Peña Cultural Center en Berkeley. Jason y yo llegamos mucho antes del show, con tiempo suficiente para tomarnos una cerveza y comer una rica quesadilla estilo chileno. Al poco tiempo se nos unieron Simonita, mi amiga de la danza africana, y José, un chavo colombiano que estudia en Memphis y se encuentra de visita en Berkeley.
Cuando estábamos en amena conversación llegó Leigh y también se unió al grupo. Obviamente la conversación giró en torno a música y danza latino americana y también sobre los mejores lugares en San Francisco para bailar estos ritmos. Leigh dijo que su favorito era Jelly’s, pero que por el momento no podía ir allí porque aún no bailaba muy bien, yo comenté sobre lo mucho que Leigh había avanzado en salsa en unas cuantas semanas. Y entonces el dijo que eso no era suficiente, que el TENIA que ser el mejor, que no había otra opción para el.
Nos contó que su ex-novia siempre va a ese lugar y aunque Leigh vaya también, a ella no le importa y baila con muchos hombres y se mueve sensualmente frente a el destrozándole el corazón. Por eso, la próxima vez que el vaya a ese lugar, no solo va a ser un buen bailarín, no, el va a ser EL MEJOR bailarín, va ir acompañado de la mujer mas hermosa, va a bailar sensualmente frente a su ex, y va a disfrutar haciéndola sufrir con esta dulce venganza. Ñaca, ñaca, ñaca, ¡la venganza es dulce! Todos reímos con su confesión y hasta le aplaudimos su férrea determinación.
Claro que para que llegue el tan ansiado tiempo de su venganza aún le falta mucho camino por recorrer y también le falta mucha práctica. Tal vez yo le ayude un poco, pues a mi me conviene perfeccionar mi técnica para que cuando yo ya sepa bien los pasos me sea mas fácil enseñarle a Jason.
Vaya que el amor, o des-amor mueve al mundo. Vaya con las razones nada nobles de Leigh para querer ser el mejor bailarín de salsa. ¡Vaya con este chavo! Aunque tengo que reconocer que el no es el primero que conozco que por amor o por dar celos a su pareja o ex pareja entra al mundo de la danza y al poco tiempo, seducido por las complejidades intelectuales y físicas de la misma hace a un lado el deseo de venganza y se entrega de lleno al arte dancístico.
Y a final de cuentas razones nobles o no, yo lo voy a ayudar en lo que pueda, así, cuando el sea el mejor yo voy a poder presumir que yo lo ayudé a llegar y además voy a poder bailar con el, ¿o tal vez no?
Este hombre con tanta determinación se llama Leigh (se pronuncia Li), es alto, sencillo y accesible, bastante bien parecido, cabello obscuro y ensortijado, es joven, le calculo unos veintycinco años, es músico de profesión (toca los tambores en varios grupos locales). Supongo que varias chicas han de sentirse atraídas hacia el.
Yo lo conocí hará unos dos meses en un centro cultural donde tomo clases de danza occidental africana y de salsa. Este centro cultural llamado Malonga Casquelourd se encuentra en Oakland (ciudad vecina de Berkeley) y es muy importante en la vida de la comunidad.
Lo conocí un viernes a eso de las seis de la tarde, cuando da inicio la clase básica de salsa rueda (estilo casino cubano). El y yo éramos los únicos alumnos presentes, y Manuel, nuestro maestro cubano, aún no llegaba. Leigh y yo estábamos en el salón vacío, y se sentía una incomodidad en el aire, eso que se siente cuando dos desconocidos tienen que compartir el mismo lugar. El se veía nervioso pues solo miraba hacia el suelo y jugaba mucho con sus manos.
Después de un tiempo que pareció una eternidad Manuel finalmente llegó. Casi después de el llegaron otros alumnos. La clase comenzó. Empezamos con calentamiento básico y una rutina sencilla de salsa, para soltar el cuerpo y calentar y los músculos. Después del calentamiento Manuel comenzó a formar parejas para iniciar la rueda.
Comenzamos a hacer los pasos básicos en pareja: Arriba (los líderes, que no necesariamente hombres, bailan caminando hacia enfrente), Abajo (los líderes bailan caminando hacia atrás), Agua de Pozo (las parejas suben y bajan los brazos cuyas manos tienen entrelazadas hacia dentro del círculo), Vacila (rotando sobre su propio eje las parejas se mueven hacia atrás y hacia delante). Después hacemos Dile que No que es una variación de Vacila solo que mas complicado, y finalmente Dame Una, que es el cambio de pareja. Y la clase se ponía cada vez mas complicada.
Después de algunos Dame Una me tocó bailar con Leigh y tengo que decir que el chavo estaba bastante tieso y además muy nervioso. Cuando me daba vueltas yo casi sentía que mis brazos se iban a zafar de mi cuerpo por la fuerza no calculada que el imprimía a sus movimientos. Manuel llamó a hacer el siguiente paso: Enchufla Doble y entonces si Leigh nosupo ni por donde le llegó la cosa. Afortunadamente para el, yo estaba ahí y pude ayudarlo. Para esas fechas yo ya había tomado bastantes clases básicas de salsa rueda y estaba a punto de graduarme y pasar a la clase avanzada, también ya sabía llevar el ritmo, además de que bastantes veces ya había sido líder. Por eso cuando me toca bailar de "follower" yo ayudo mucho a los líderes pues algunos de ellos no saben ni que onda.
Después de esta primera clase juntos Leigh quedó muy agradecido conmigo pues yo lo ayudé mucho y siempre que el se disculpaba por cada mal movimiento yo le decía “no te preocupes, tu vas bien, solo tranquilízate y vas a ver como todo sale bien”.
Seguí bailando con el en las siguientes clases y cada vez el mejoraba mas y mas. Una vez me dijo “me costó muchísimo aprender a tocar los tambores, pero yo estaba muy determinado a hacerlo, y ya ves ahora soy músico profesional, y yo se que me está costando mucho aprender a bailar salsa, pero estoy determinado y voy a aprender, claro que voy a aprender ya lo verás”.
Un día por equis razón no pude asistir a la clase, y la siguiente vez que lo vi me reprochó “¿porqué no veniste a clase? ¡No te imaginas que horrible estuvo! Las otras chavas no bailan como tú y yo me perdí en muchos pasos, ¡estuvo horrible!” Yo no pude evitar sonreir y solo me limité a alzar los hombros. Pero cuando le conté esto a Jason los dos reímos muchísimo pero sin malicia. Fue un episodio muy tierno como para una simple sonrisa.
Mas tarde, Jason y yo tomamos unas semanas para viajar a México, para visitar a mis papás y para conocer al adorable nuevo miembro de la familia.
Cuando regresamos de México y me reintegré a mis clases de salsa me llevé una agradabilísima sorpresa con Leigh, pues el ya no era ese bailarín tieso que jala con mucha fuerza, sino que ya era un mucho mejor compañero de baile. Aún no el mejor, de hecho, todavía le falta mucho para ser el mejor, pero definitivamente ya había progresado muchísimo y ya no era el mismo que entraba en pánico si yo no bailaba con el. Ahora se sentía mas seguro de sí mismo, ahora se frustraba menos si no se sabía cada detalle de cada paso.
+++
El sábado pasado Manuel tuvo un show, una presentación de danza y canto en otro centro cultural que también es muy importante para la comunidad: La Peña Cultural Center en Berkeley. Jason y yo llegamos mucho antes del show, con tiempo suficiente para tomarnos una cerveza y comer una rica quesadilla estilo chileno. Al poco tiempo se nos unieron Simonita, mi amiga de la danza africana, y José, un chavo colombiano que estudia en Memphis y se encuentra de visita en Berkeley.
Cuando estábamos en amena conversación llegó Leigh y también se unió al grupo. Obviamente la conversación giró en torno a música y danza latino americana y también sobre los mejores lugares en San Francisco para bailar estos ritmos. Leigh dijo que su favorito era Jelly’s, pero que por el momento no podía ir allí porque aún no bailaba muy bien, yo comenté sobre lo mucho que Leigh había avanzado en salsa en unas cuantas semanas. Y entonces el dijo que eso no era suficiente, que el TENIA que ser el mejor, que no había otra opción para el.
Nos contó que su ex-novia siempre va a ese lugar y aunque Leigh vaya también, a ella no le importa y baila con muchos hombres y se mueve sensualmente frente a el destrozándole el corazón. Por eso, la próxima vez que el vaya a ese lugar, no solo va a ser un buen bailarín, no, el va a ser EL MEJOR bailarín, va ir acompañado de la mujer mas hermosa, va a bailar sensualmente frente a su ex, y va a disfrutar haciéndola sufrir con esta dulce venganza. Ñaca, ñaca, ñaca, ¡la venganza es dulce! Todos reímos con su confesión y hasta le aplaudimos su férrea determinación.
Claro que para que llegue el tan ansiado tiempo de su venganza aún le falta mucho camino por recorrer y también le falta mucha práctica. Tal vez yo le ayude un poco, pues a mi me conviene perfeccionar mi técnica para que cuando yo ya sepa bien los pasos me sea mas fácil enseñarle a Jason.
Vaya que el amor, o des-amor mueve al mundo. Vaya con las razones nada nobles de Leigh para querer ser el mejor bailarín de salsa. ¡Vaya con este chavo! Aunque tengo que reconocer que el no es el primero que conozco que por amor o por dar celos a su pareja o ex pareja entra al mundo de la danza y al poco tiempo, seducido por las complejidades intelectuales y físicas de la misma hace a un lado el deseo de venganza y se entrega de lleno al arte dancístico.
Y a final de cuentas razones nobles o no, yo lo voy a ayudar en lo que pueda, así, cuando el sea el mejor yo voy a poder presumir que yo lo ayudé a llegar y además voy a poder bailar con el, ¿o tal vez no?
Friday, July 21, 2006
La bailarina azteca que no toca el piso al bailar
El martes pasado en el ritual de danza azteca en el distrito de la Misión en San Francisco (ya no lo voy a llamar clase, pues no es clase de danza, sino ritual) una joven mujer pasó a bailar sola, estaba en cuclillas con una pierna, mientras que la otra pierna estaba doblada y tocando el piso, pero parecía que flotaba, pues era como si sus pies ¡nunca tocaran el suelo! A ratos parecía como si sus pies acariciaran el aire. ¡Qué habilidad y destreza! ¡Qué forma de bailar! Si Quetzalcoatl pudiera verla se sentiría muy contento de presenciar tanta habilidad y pasión al bailar.
Ella dio varias vueltas en esta posición alrededor del incienso. Después, se levantó y se acercó a otra compañera y le tocó el hombro, invitándola así a bailar con ella. Bailaron juntas por un tiempo y después la segunda bailarina se arrodilló en el piso, mirando hacia arriba y sacando el pecho mientras la primera bailarina se le acercaba y parecía como si le fuera a sacar el corazón. Cuando la bailarina en el piso parecía ya lista, la primera bailarina puso su pie en pecho de la otra, subió a su pecho y realizó uno o dos movimientos rápidos, bajó al piso y siguió bailando.
Nunca había visto algo así. Qué rituales tan intersantes. Ahora tengo muchas preguntas sobre los mismos: ¿qué significan?, ¿están dedicados a un dios específico?, ¿de dónde vienen?, ¿porqué?.
No se cuando voy a poder encontrar las respuestas a estas preguntas, pero voy a seguir yendo todas las veces que pueda a participar en los rituales, y tal vez poco a poco vaya aprendiendo sobre los mismos.
Ella dio varias vueltas en esta posición alrededor del incienso. Después, se levantó y se acercó a otra compañera y le tocó el hombro, invitándola así a bailar con ella. Bailaron juntas por un tiempo y después la segunda bailarina se arrodilló en el piso, mirando hacia arriba y sacando el pecho mientras la primera bailarina se le acercaba y parecía como si le fuera a sacar el corazón. Cuando la bailarina en el piso parecía ya lista, la primera bailarina puso su pie en pecho de la otra, subió a su pecho y realizó uno o dos movimientos rápidos, bajó al piso y siguió bailando.
Nunca había visto algo así. Qué rituales tan intersantes. Ahora tengo muchas preguntas sobre los mismos: ¿qué significan?, ¿están dedicados a un dios específico?, ¿de dónde vienen?, ¿porqué?.
No se cuando voy a poder encontrar las respuestas a estas preguntas, pero voy a seguir yendo todas las veces que pueda a participar en los rituales, y tal vez poco a poco vaya aprendiendo sobre los mismos.
Atole Azteca (de masa de maíz)
En nuestra más reciente visita al DF mi mamá nos preparó un delicioso y muy nutritivo atole de masa de maíz. Mi abuelita Loreto fue quién le enseñó a preparar este atole. Aquí está la receta:
Ingredientes:
Masa de maíz recién salida del molino
Agua hervida
Unas rajitas de canela
Piloncillo
1. En un recipiente disolver la masa en agua hervida. El agua debe estar ya fría.
2. En una olla poner agua con unas rajitas de canela a hervir.
3. Una vez que la masa esté ya disuelta (ver paso 1) vaciarla al agua hirviendo.
4. En la olla con el agua hirviendo y la masa, poner piloncillo y mover constántemente.
Dejar hervir por espacio de media hora (considerar la altitud, este paso funciona a más de 7 mil metros de altitud, la cual es la altitud del DF, a nivel del mar esto varía)
5. Al terminar de hervir se pueden añadir unos granitos crudos de elote (se cocen con el calor del atole)
Atole de masa de maíz de Doña Paula y Doña Loreto Gordiano
Ingredientes:
Masa de maíz recién salida del molino
Agua hervida
Unas rajitas de canela
Piloncillo
1. En un recipiente disolver la masa en agua hervida. El agua debe estar ya fría.
2. En una olla poner agua con unas rajitas de canela a hervir.
3. Una vez que la masa esté ya disuelta (ver paso 1) vaciarla al agua hirviendo.
4. En la olla con el agua hirviendo y la masa, poner piloncillo y mover constántemente.
Dejar hervir por espacio de media hora (considerar la altitud, este paso funciona a más de 7 mil metros de altitud, la cual es la altitud del DF, a nivel del mar esto varía)
5. Al terminar de hervir se pueden añadir unos granitos crudos de elote (se cocen con el calor del atole)
Friday, July 14, 2006
Hey! I'm not invisible! ... But don't look at me
I know it might sound kind of cranky, but here's the thing:
I always complain about how brown people are invisible in this country (north of the Rio Bravo, south of the mapple trees' country), about how we pretty much don't exist for the rest of the population, especially when that population is white, about how those whites never seem to notice us when we happen to walk next to them or when we happen to be in the same place, about how for most whites we are all either cooks or maids, or salsa lovers (which in my specific case I have to admit that it happens to be true), etc. and I hate this, I totally hate it!
We are not fucking invisible you guys!!! We are human beings with flesh and bones and red blood just like you, so stop fucking pretending we don't exist!! Only because some of us happen to be your maids or your gardeners doesn't give you any right to ignore us. We DO exist. Period.
This being said (and I think I really needed to say it) I also have to say that I'm not comfortable (maybe because I'm not used to this anymore) when men -no matter their color- look at me. And they don't look at me because they recognize that I'm a member of an indigenous group and thus they recognize and value my ethnicity, no, they look at me because they are attracted to me ... they are physically attracted to me.
I have been married for more than eight years and I have been with my partner for more than ten years now, so I guess I forgot how it feels when men looked at me because they were attracted to me. I remember that was nice and cool, and I liked it, I really did. But now, you know, it just feels weird. It makes me feel uncomfortable.
I know I'm attractive, I know some men could be attracted to me, but this is not the kind of thing that I want or like for me at this moment of my life. I'm also fully aware that in my native México men are much more expressive about this when they see a woman they like, so much so that many times they completely indulge themselves in blatant sexual harrassment, and we defend ourselves the best we can but sometimes we can't resist much longer to their attacks and fall prey to them (this is topic for another posting).
But white men north of the Rio Bravo are different than brown men south. White northern men are colder, less expressive, not to say they are free from harrassing women because I've read and heard they do it too, but they do it in different ways, maybe not as blatant as men south of the border do.
So the other day I was coming home from work when I spotted a group of white men outside of a music shop. As usual I just walked thinking about my own stuff minding my own business, and when I was almost next to them I noticed one of those guys stopped doing what he was doing to look at me. He didn't look at my body, as men in México would immediately do, rather he looked at my face, with that well known look in his eyes that was saying something like "I'd like to know more about you". At the same time he said "Hi, how's it going?". Men here usually don't say anythig. In fact, nobody says anything here (well, sometimes very few people say "hi", but this is it), so when this guy said "Hi, how's it going?" and was giving me that look, I just thought "Ok this is not what I was expecting and I don't like it". So I just replied "hi" while walking and didn't turn my head to get a better glance of the guy. Of course the guy didn't even try to talk to me again, which would have most likely happen in México had this incident occurred there. I appreciated this. However, I couldn't avoid feeling uncomfortable. Maybe because I'm so used to the fact that white men just don't look at me at all. Or because I'm so used to the fact that "I'm invisible". Whatever the reason, I hadn't experienced that uneasiness in a long time, and hope don't experience any time soon.
I always complain about how brown people are invisible in this country (north of the Rio Bravo, south of the mapple trees' country), about how we pretty much don't exist for the rest of the population, especially when that population is white, about how those whites never seem to notice us when we happen to walk next to them or when we happen to be in the same place, about how for most whites we are all either cooks or maids, or salsa lovers (which in my specific case I have to admit that it happens to be true), etc. and I hate this, I totally hate it!
We are not fucking invisible you guys!!! We are human beings with flesh and bones and red blood just like you, so stop fucking pretending we don't exist!! Only because some of us happen to be your maids or your gardeners doesn't give you any right to ignore us. We DO exist. Period.
This being said (and I think I really needed to say it) I also have to say that I'm not comfortable (maybe because I'm not used to this anymore) when men -no matter their color- look at me. And they don't look at me because they recognize that I'm a member of an indigenous group and thus they recognize and value my ethnicity, no, they look at me because they are attracted to me ... they are physically attracted to me.
I have been married for more than eight years and I have been with my partner for more than ten years now, so I guess I forgot how it feels when men looked at me because they were attracted to me. I remember that was nice and cool, and I liked it, I really did. But now, you know, it just feels weird. It makes me feel uncomfortable.
I know I'm attractive, I know some men could be attracted to me, but this is not the kind of thing that I want or like for me at this moment of my life. I'm also fully aware that in my native México men are much more expressive about this when they see a woman they like, so much so that many times they completely indulge themselves in blatant sexual harrassment, and we defend ourselves the best we can but sometimes we can't resist much longer to their attacks and fall prey to them (this is topic for another posting).
But white men north of the Rio Bravo are different than brown men south. White northern men are colder, less expressive, not to say they are free from harrassing women because I've read and heard they do it too, but they do it in different ways, maybe not as blatant as men south of the border do.
So the other day I was coming home from work when I spotted a group of white men outside of a music shop. As usual I just walked thinking about my own stuff minding my own business, and when I was almost next to them I noticed one of those guys stopped doing what he was doing to look at me. He didn't look at my body, as men in México would immediately do, rather he looked at my face, with that well known look in his eyes that was saying something like "I'd like to know more about you". At the same time he said "Hi, how's it going?". Men here usually don't say anythig. In fact, nobody says anything here (well, sometimes very few people say "hi", but this is it), so when this guy said "Hi, how's it going?" and was giving me that look, I just thought "Ok this is not what I was expecting and I don't like it". So I just replied "hi" while walking and didn't turn my head to get a better glance of the guy. Of course the guy didn't even try to talk to me again, which would have most likely happen in México had this incident occurred there. I appreciated this. However, I couldn't avoid feeling uncomfortable. Maybe because I'm so used to the fact that white men just don't look at me at all. Or because I'm so used to the fact that "I'm invisible". Whatever the reason, I hadn't experienced that uneasiness in a long time, and hope don't experience any time soon.
Tuesday, July 11, 2006
Danzones en Berkeley
Son las 10:20 de la mañana de este frío martes, la ciudad de Berkeley está cubierta de una fría capa de neblina y yo estoy trabajando frente a mi computadora desde las ocho de la mañana, atendiendo llamadas de usuarios que necesitan orientación para usar un sistema financiero (¿qué es más gris, esta mañana llena de neblina o este sistema?) ... de repente, veo que en mi pantalla hay un 'mensaje instantáneo' de Jason donde me pide que sintonice la estación de radio KPFA pues en estos precisos momentos están tocando un danzón.
Ni tarda ni perezosa sintonizo la estación en mi compu (inventos del hombre .... ¿amarillo o blanco? Tal vez de ambos) y ahí está: Salón México ¡uno de los danzones más hermosos que he escuchado en mi vida!
Hacía mucho que no escuchaba un danzón, así que casi olvidaba qué rico, que digo rico, riquísimo se siente el escuchar un sabroso y buen danzón (imagino que los músicos ejecutantes de tal ritmo han de estar siempre a punto del éxtasis al interpretar tan deliciosos sonidos). Casi olvidaba que fabulosa experiencia es escuchar un buen danzón finamente interpretado, casi olvidaba que al escuchar un danzón uno siente como si cada nota musical acariciara suavemente el cuerpo ... es algo sensual, si porque los danzones son muy sensuales, por eso hace unos sesenta o setenta años las llamadas "personas decentes" los despreciaban, creo que porque tenían miedo a aceptar lo rico que se siente escuchar y saborear un danzón.
Sin querer mi imaginación voló al Puerto de Veracruz, en un cálido día de mayo de 1991. Ese día lo voy a tener siempre presente en mi memoria y en mis sentidos. Ese día fue cuando conocí y me enamoré profundamente del danzón.
Gloria, mi querida amiga ganadora y perdedora de tantas batallas feministas y sindicalistas, y yo fuimos a Veracruz por algo así como una semana. Los primeros días nos hospedamos en un albergue para jóvenes muy cerca de la playa de Chachalacas. Ahí comimos ricas mojarras fritas y disfrutamos de la limpísima playa. Luego regresamos al Puerto y ahí fue cuando comenzó todo.
Era pasado el mediodía del domingo cuando llegamos de Chachalacas y nos instalamos en un hotel al lado de la Plaza de Armas. Cuando bajamos a la plaza, después de bañarnos y ponernos ropa fresca nos dimos cuenta que había algarabía en el ambiente y que había mucha gente muy elegantemente vestida de blanco. Personas mayores, jóvenes y hasta niños ataviados con sus mejores galas, luciendo ropa blanca. Mujeres con abanícos, hombres con sombreros de Panamá y zapatos de charol blanco. Todos muy elegantes, todos muy propios, y todos muy pacientes como esperando algo muy bueno.
Y ese algo muy bueno empezó cuando la orquesta comenzó a tocar el primer danzón de la tarde / noche. Era la primera vez que yo veía una orquesta danzonera tocar un danzón en vivo, antes yo ya había escuchado muchos danzones en la radio pues a mi papá le gustan mucho. Pero escuchar un danzón en vivo, es otra experiencia, escuchar las suaves trompetas, el clarinete o los fuertes pero amables timbales ... no hay nada que se le compare.
Todos se pararon a bailar, bailarines que ya peinaban canas, jóvenes y niños, todos tomaron su pareja y se dispusieron a disfrutar y participar en este ritual llamado danzón. Todos, limpiamente ejecutando pasos elegantes y al mismo tiempo sensuales. Todos bailando al son de la orquesta, todos deteniéndose en la parte en que deben detenerse, las mujeres abanicándose sensualmente y como no prestando atención al varón, como dándose a desear, luego otra vez, todos reanudaban el baile.
Yo estaba embelesada, porque bueno, hasta los niños de unos ocho años ejecutaban perfectamente los pasos en el rítmico cuadro: ♪ ¡uno, tan tan, dos, tan tan, tres, tan tan, pausa! ♪ ¿Cómo le hacen? ¿Cómo hacen para verse tan elegantemente sensuales al bailar?
Se veía que todos disfrutaban muchísimo del baile, tanto, que Gloria y yo dijimos al mismo tiempo: “yo también quiero bailar así”, así que casi sin pensarlo decidimos buscar a una pareja para que bailara con nosotras. Es que no podíamos perdernos ese baile. Es que sentimos que era un pecado no disfrutar de esa música tan deliciosa. Así que, en los siguientes minutos nos dedicamos a ver quienes iban en pareja y quienes no. Cuando vimos quienes iban solos nos enfocamos en los hombres que parecieran serios y respetuosos y que además supieran bailar.
Seleccionamos a un señor de unos sesenta años quien se veía que bailaba muy bien y además se veía serio. Nos acercamos a el y le preguntamos si quería bailar con nosotras a pesar de que nosotras no sabíamos bailar danzón. Su respuesta no se hizo esperar ‘claro que sí’ (viéndolo en retrospectiva, ¿qué señor de sesenta años no iba a querer bailar con dos jóvenes guapas aunque inexpertas en danzón por consumado bailarín que fuera? Bueno, tal vez algunos rechazarían la oferta, pero definitivamente la mayoría hubiera aceptado).
Alternándonos a nuestra pareja, bailamos varias ‘piezas’ (como las llama mi papá) de danzón con este amable señor, quién en pocos minutos trató de enseñarnos cómo hacer el famoso cuadro o cómo seguir los tiempos … pero ni Gloria ni yo pudimos aprender tan rápidamente como hubiéramos querido. Aunque esto no fue motivo para no disfrutar de tan gustoso y sabroso ritmo, de la cadencia y sensualidad de cada nota ejecutada por la orquesta. Y mucho menos fue impedimento para que yo cayera bajo el influjo hipnotizador del danzón.
Terminó la noche, después de gozar profundamente cada danzón por cerca de una hora más, la orquesta dejó de tocar, las parejas se dispersaron, la taza (y el encanto de la noche) se rompió y cada quien jaló para su casa felices de haber participado en este delicioso ritual.
Pocos días después Gloria y yo regresamos al DF – y el danzón seguía conmigo. Saturé a mi papá con preguntas sobre este ritmo: que si cuándo lo escuchó por primera vez, que si cómo eran las orquestas de entonces, que si de dónde venían (en vez de preguntar ¿de dónde son los cantantes?, yo preguntaba ¿de dónde son las orquestas?), que si cuáles son sus danzones preferidos, y mil etcéteras. Mi padre contestó como pudo pero yo tenía cada vez mas preguntas, que si sabe hacer ‘el cuadro’, que si porqué hay que detenerse en el montuno, etc, etc. Mi papá baila el danzón con un estilo muy diferente al estilo veracruzano llamado de figura, así que no sabía qué onda con el cuadro famoso.
Entonces yo decidí investigar por mi cuenta y me inscribí a cuanta clase de danzón encontraba y fuí a cuanta plática sobre danzón hubiera. Así tuve la fortuna de muy brevemente conocer a Don Enrique, un maestro de danzón que aparece bailando junto con su esposa en la película Danzón de María Novaro (1), aunque no pude tomar clases con el pues necesitaba una pareja y yo no tenía novio en esos tiempos.
Después, tuve la fortuna de bailar incontables y deliciosas noches en El Riviera, el famoso salón de baile que desgraciadamente cerró sus puertas hace ya unos años (2). Ya para entonces yo tenía un mejor conocimiento sobre este y otros bailes finos de salón. Tuve la fortuna de escuchar en vivo y bailar con la música de orquestas danzoneras de la talla de la de Luis Alcaráz, de Acerina, etc. Fui varias veces al salón Los Angeles (quién no conoce Los Angeles, no conoce México, siempre hay que tener esto bien presente), al California Dancing Club, al Salón Colonia, al Bar León. Una vez unas amigas muy queridas y yo nos inscribimos a un “tour” por los bares y salones de la Ciudad de México, el cual inició allá por las siete de la noche de un sábado y finalizó ya entrada la madrugada del domingo. Lo disfrutamos muchísimo.
Otras noches, Arturo, un amigo amante del danzón y yo nos lanzamos al Salón México. La aventura fue interesante, pues dicho salón ya casi no conserva nada del original y en cambio ahora es visitado por turistas y niños pirrurris quienes no tienen la menor idea de qué cosa es el danzón (¿acaso tienen estos “niños” idea alguna que no sea presumir su ignorancia?). Recuerdo que la primera vez que visitamos este lugar, Arturo y yo comenzamos a bailar en cuadro, y en pocos segundos todos los asistentes, entre pirrurris y turistas, nos hicieron rueda y hasta nos aplaudieron cuando terminó el danzón. Todos nos decían ‘¡qué bonito bailan ustedes!’ y nosotros solo les sonreíamos amablemente. La verdad es que para esas fechas aún bailábamos muy torpemente, pero como en ese lugar no había danzoneros reales pues hasta nosotros como bailarines muy principiantes levantábamos la admiración general. Sólo los de la orquesta y nosotros sabíamos la verdad.
Todos estos recuerdos y más me llegaron en segundos al escuchar inésperadamente a través de KPFA (radio en 94.1 fm) en Berkeley a la orquesta de Acerina interpretar el Salón México en esta fría y gris mañana de martes de julio.
(1) http://cinemexicano.mty.itesm.mx/peliculas/danzon.html
(2) Cierran el Riviera: http://www.jornada.unam.mx/2002/03/15/24an1esp.php?origen=espectaculos.html
Ni tarda ni perezosa sintonizo la estación en mi compu (inventos del hombre .... ¿amarillo o blanco? Tal vez de ambos) y ahí está: Salón México ¡uno de los danzones más hermosos que he escuchado en mi vida!
Hacía mucho que no escuchaba un danzón, así que casi olvidaba qué rico, que digo rico, riquísimo se siente el escuchar un sabroso y buen danzón (imagino que los músicos ejecutantes de tal ritmo han de estar siempre a punto del éxtasis al interpretar tan deliciosos sonidos). Casi olvidaba que fabulosa experiencia es escuchar un buen danzón finamente interpretado, casi olvidaba que al escuchar un danzón uno siente como si cada nota musical acariciara suavemente el cuerpo ... es algo sensual, si porque los danzones son muy sensuales, por eso hace unos sesenta o setenta años las llamadas "personas decentes" los despreciaban, creo que porque tenían miedo a aceptar lo rico que se siente escuchar y saborear un danzón.
Sin querer mi imaginación voló al Puerto de Veracruz, en un cálido día de mayo de 1991. Ese día lo voy a tener siempre presente en mi memoria y en mis sentidos. Ese día fue cuando conocí y me enamoré profundamente del danzón.
Gloria, mi querida amiga ganadora y perdedora de tantas batallas feministas y sindicalistas, y yo fuimos a Veracruz por algo así como una semana. Los primeros días nos hospedamos en un albergue para jóvenes muy cerca de la playa de Chachalacas. Ahí comimos ricas mojarras fritas y disfrutamos de la limpísima playa. Luego regresamos al Puerto y ahí fue cuando comenzó todo.
Era pasado el mediodía del domingo cuando llegamos de Chachalacas y nos instalamos en un hotel al lado de la Plaza de Armas. Cuando bajamos a la plaza, después de bañarnos y ponernos ropa fresca nos dimos cuenta que había algarabía en el ambiente y que había mucha gente muy elegantemente vestida de blanco. Personas mayores, jóvenes y hasta niños ataviados con sus mejores galas, luciendo ropa blanca. Mujeres con abanícos, hombres con sombreros de Panamá y zapatos de charol blanco. Todos muy elegantes, todos muy propios, y todos muy pacientes como esperando algo muy bueno.
Y ese algo muy bueno empezó cuando la orquesta comenzó a tocar el primer danzón de la tarde / noche. Era la primera vez que yo veía una orquesta danzonera tocar un danzón en vivo, antes yo ya había escuchado muchos danzones en la radio pues a mi papá le gustan mucho. Pero escuchar un danzón en vivo, es otra experiencia, escuchar las suaves trompetas, el clarinete o los fuertes pero amables timbales ... no hay nada que se le compare.
Todos se pararon a bailar, bailarines que ya peinaban canas, jóvenes y niños, todos tomaron su pareja y se dispusieron a disfrutar y participar en este ritual llamado danzón. Todos, limpiamente ejecutando pasos elegantes y al mismo tiempo sensuales. Todos bailando al son de la orquesta, todos deteniéndose en la parte en que deben detenerse, las mujeres abanicándose sensualmente y como no prestando atención al varón, como dándose a desear, luego otra vez, todos reanudaban el baile.
Yo estaba embelesada, porque bueno, hasta los niños de unos ocho años ejecutaban perfectamente los pasos en el rítmico cuadro: ♪ ¡uno, tan tan, dos, tan tan, tres, tan tan, pausa! ♪ ¿Cómo le hacen? ¿Cómo hacen para verse tan elegantemente sensuales al bailar?
Se veía que todos disfrutaban muchísimo del baile, tanto, que Gloria y yo dijimos al mismo tiempo: “yo también quiero bailar así”, así que casi sin pensarlo decidimos buscar a una pareja para que bailara con nosotras. Es que no podíamos perdernos ese baile. Es que sentimos que era un pecado no disfrutar de esa música tan deliciosa. Así que, en los siguientes minutos nos dedicamos a ver quienes iban en pareja y quienes no. Cuando vimos quienes iban solos nos enfocamos en los hombres que parecieran serios y respetuosos y que además supieran bailar.
Seleccionamos a un señor de unos sesenta años quien se veía que bailaba muy bien y además se veía serio. Nos acercamos a el y le preguntamos si quería bailar con nosotras a pesar de que nosotras no sabíamos bailar danzón. Su respuesta no se hizo esperar ‘claro que sí’ (viéndolo en retrospectiva, ¿qué señor de sesenta años no iba a querer bailar con dos jóvenes guapas aunque inexpertas en danzón por consumado bailarín que fuera? Bueno, tal vez algunos rechazarían la oferta, pero definitivamente la mayoría hubiera aceptado).
Alternándonos a nuestra pareja, bailamos varias ‘piezas’ (como las llama mi papá) de danzón con este amable señor, quién en pocos minutos trató de enseñarnos cómo hacer el famoso cuadro o cómo seguir los tiempos … pero ni Gloria ni yo pudimos aprender tan rápidamente como hubiéramos querido. Aunque esto no fue motivo para no disfrutar de tan gustoso y sabroso ritmo, de la cadencia y sensualidad de cada nota ejecutada por la orquesta. Y mucho menos fue impedimento para que yo cayera bajo el influjo hipnotizador del danzón.
Terminó la noche, después de gozar profundamente cada danzón por cerca de una hora más, la orquesta dejó de tocar, las parejas se dispersaron, la taza (y el encanto de la noche) se rompió y cada quien jaló para su casa felices de haber participado en este delicioso ritual.
Pocos días después Gloria y yo regresamos al DF – y el danzón seguía conmigo. Saturé a mi papá con preguntas sobre este ritmo: que si cuándo lo escuchó por primera vez, que si cómo eran las orquestas de entonces, que si de dónde venían (en vez de preguntar ¿de dónde son los cantantes?, yo preguntaba ¿de dónde son las orquestas?), que si cuáles son sus danzones preferidos, y mil etcéteras. Mi padre contestó como pudo pero yo tenía cada vez mas preguntas, que si sabe hacer ‘el cuadro’, que si porqué hay que detenerse en el montuno, etc, etc. Mi papá baila el danzón con un estilo muy diferente al estilo veracruzano llamado de figura, así que no sabía qué onda con el cuadro famoso.
Entonces yo decidí investigar por mi cuenta y me inscribí a cuanta clase de danzón encontraba y fuí a cuanta plática sobre danzón hubiera. Así tuve la fortuna de muy brevemente conocer a Don Enrique, un maestro de danzón que aparece bailando junto con su esposa en la película Danzón de María Novaro (1), aunque no pude tomar clases con el pues necesitaba una pareja y yo no tenía novio en esos tiempos.
Después, tuve la fortuna de bailar incontables y deliciosas noches en El Riviera, el famoso salón de baile que desgraciadamente cerró sus puertas hace ya unos años (2). Ya para entonces yo tenía un mejor conocimiento sobre este y otros bailes finos de salón. Tuve la fortuna de escuchar en vivo y bailar con la música de orquestas danzoneras de la talla de la de Luis Alcaráz, de Acerina, etc. Fui varias veces al salón Los Angeles (quién no conoce Los Angeles, no conoce México, siempre hay que tener esto bien presente), al California Dancing Club, al Salón Colonia, al Bar León. Una vez unas amigas muy queridas y yo nos inscribimos a un “tour” por los bares y salones de la Ciudad de México, el cual inició allá por las siete de la noche de un sábado y finalizó ya entrada la madrugada del domingo. Lo disfrutamos muchísimo.
Otras noches, Arturo, un amigo amante del danzón y yo nos lanzamos al Salón México. La aventura fue interesante, pues dicho salón ya casi no conserva nada del original y en cambio ahora es visitado por turistas y niños pirrurris quienes no tienen la menor idea de qué cosa es el danzón (¿acaso tienen estos “niños” idea alguna que no sea presumir su ignorancia?). Recuerdo que la primera vez que visitamos este lugar, Arturo y yo comenzamos a bailar en cuadro, y en pocos segundos todos los asistentes, entre pirrurris y turistas, nos hicieron rueda y hasta nos aplaudieron cuando terminó el danzón. Todos nos decían ‘¡qué bonito bailan ustedes!’ y nosotros solo les sonreíamos amablemente. La verdad es que para esas fechas aún bailábamos muy torpemente, pero como en ese lugar no había danzoneros reales pues hasta nosotros como bailarines muy principiantes levantábamos la admiración general. Sólo los de la orquesta y nosotros sabíamos la verdad.
Todos estos recuerdos y más me llegaron en segundos al escuchar inésperadamente a través de KPFA (radio en 94.1 fm) en Berkeley a la orquesta de Acerina interpretar el Salón México en esta fría y gris mañana de martes de julio.
(1) http://cinemexicano.mty.itesm.mx/peliculas/danzon.html
(2) Cierran el Riviera: http://www.jornada.unam.mx/2002/03/15/24an1esp.php?origen=espectaculos.html
Friday, July 07, 2006
Pues que dice doña 'Mearta' que siempre no se va
Desgraciadamente no se va, o por lo menos no creo que se regrese al rancho de su mandilón marido. Con eso de que según el IFE, el cuál está comandado por un pupilo de la Miss Gordillo quien a su vez es uña y mugre de doña 'Mearta', el 'triunfo' es de Feli-Pillo, bueno, pues entonces ni la doña ni sus detestables retoños van a ser tocados ni siquiera con el pétalo de una rosa, y la doña bien podría enfilarse hacia algún puesto en el gabinete de Chapelen (chaparro, pelón y con lentes, como lo llama el yunquista Espino), así que a seguir pagándole su ropa de diseñador - por eso y más y peor de lo mismo votaron los que votaron por el PAN.
Pues que con su pan se lo coman.
Pues que con su pan se lo coman.
Friday, June 30, 2006
¡Adios `mamá´ Martota!
El pasado miércoles 28 de junio tuve la oportunidad de comer en el restaurante El Cardenal que se ubica en la calle de Palma entre Madero y Cinco de Mayo, en pleno corazón del Centro Histórico del DF. Fuimos a celebrar el cumpleaños de mi hermano. Hacía años que no comía en dicho lugar y ya tenía muchas ganas de degustar sus platillos típicos mexicanos. Jason y yo habíamos planeado esta comida desde antes de llegar al DF.
Exactamente ese día fue el cierre de campaña de López Obrador en el Zócalo, y como nosotros estábamos recién llegados a México no sabíamos nada de este evento. Cuando íbamos en el taxi hacia el centro escuchamos en el radio que varias estaciones del metro del área del zócalo iban a estar cerradas a partir de las dos de la tarde. Entonces tuvimos una leve idea de que el evento iba a ser grande.
Llegamos alrededor de las 2:20 al cruce de Madero y Eje Central. Madero estaba ya cerrado al tránsito vehicular, solo algunas calles como Isabel la Católica permanecían aún abiertas, pero ya había mucha vigilancia policiaca. Sobre Madero acercándose al Zócalo había vallas a cada lado de la calle.
Por fin llegamos al restaurante, había mucha gente en la lista de espera, así que hicimos fila para anotarnos, y en los veinte-treinta minutos que duró la espera vimos como cada vez llegaban mas personas a comer al Cardenal y lo interesante es que muchos pero muchos iban vestidos de amarillo y mas de uno llevaban banderines del PRD (pensé que esto era interesante pues el Cardenal no es muy barato que digamos y según se escucha por ahí, se supone que los seguidores del 'Peje'son en su gran mayoría de muy escasos recursos, jum, interesante ...) .
Finalmente nos pasaron a nuestra mesa y yo pedí mas que gustosa ¡¡¡unos deliciosos tacos de mixiote de borrego!!! Hacía añísimos que no probaba este delicioso platillo y esta vez definitivamente no me iba a quedar con las ganas, así que le entré duro a los dichosos tacos, los cuales venían aderezados con un riquísimo guacamole, limones, chiles toreados y unos cuantos pero muy sabrosos nopalitos asados. ¡Mmmhh! ¡Delicioso!
Y en esas estaba, disfrutando de mis ricos tacos de mixiote, dándole gusto al gusto culinario como dicen por ahí, conversando animadamente con Jorge, Paco y Jason cuando de repente una señora a quien llamaré "totalmente PRD" pues iba ataviada completamente de amarillo, con gorra, banderín y camiseta del PRD, se nos acercó y muy amablemente nos invitó a cantar al unísono con ella una canción-parodia dedicada a Mearta, perdón, Martota, perdón, como sea que se llame la mamá de los briboniescas, la señora Presidenta ... de Vamos Marta, perdón de Vamos México.
Pues esta señora "totalmente PRD" nos extendió amablemente sendas hojas con una parodia a la letra de la canción que en tiempos de Juárez (nuestro nunca bien ponderado, y en este sexenio casi vapuleado prócer) se cantaba a Carlota, la europea que se creyó inocentemente que iba a ser nuestra "emperatríz" (voy, voy, dirían los chavitos amigos de Pepe el Toro), claro que ahora la susodicha canción iba dedicada a doña Mearta ... o cómo se llame la dama del lujoso vestir.
Al terminar la comida salimos hacía un Centro atestado de amarillo, gente y más gente apoyando a su candidato.
Yo sólo espero que esta vez los mexicanos si sepamos tomar la mejor decisión pues esta nos afecta a todos, aquí en México y a los que vivimos fuera de nuestro querida tierra azteca-chilanga-maya-otomí-mixteca, etc.
Exactamente ese día fue el cierre de campaña de López Obrador en el Zócalo, y como nosotros estábamos recién llegados a México no sabíamos nada de este evento. Cuando íbamos en el taxi hacia el centro escuchamos en el radio que varias estaciones del metro del área del zócalo iban a estar cerradas a partir de las dos de la tarde. Entonces tuvimos una leve idea de que el evento iba a ser grande.
Llegamos alrededor de las 2:20 al cruce de Madero y Eje Central. Madero estaba ya cerrado al tránsito vehicular, solo algunas calles como Isabel la Católica permanecían aún abiertas, pero ya había mucha vigilancia policiaca. Sobre Madero acercándose al Zócalo había vallas a cada lado de la calle.
Por fin llegamos al restaurante, había mucha gente en la lista de espera, así que hicimos fila para anotarnos, y en los veinte-treinta minutos que duró la espera vimos como cada vez llegaban mas personas a comer al Cardenal y lo interesante es que muchos pero muchos iban vestidos de amarillo y mas de uno llevaban banderines del PRD (pensé que esto era interesante pues el Cardenal no es muy barato que digamos y según se escucha por ahí, se supone que los seguidores del 'Peje'son en su gran mayoría de muy escasos recursos, jum, interesante ...) .
Finalmente nos pasaron a nuestra mesa y yo pedí mas que gustosa ¡¡¡unos deliciosos tacos de mixiote de borrego!!! Hacía añísimos que no probaba este delicioso platillo y esta vez definitivamente no me iba a quedar con las ganas, así que le entré duro a los dichosos tacos, los cuales venían aderezados con un riquísimo guacamole, limones, chiles toreados y unos cuantos pero muy sabrosos nopalitos asados. ¡Mmmhh! ¡Delicioso!
Y en esas estaba, disfrutando de mis ricos tacos de mixiote, dándole gusto al gusto culinario como dicen por ahí, conversando animadamente con Jorge, Paco y Jason cuando de repente una señora a quien llamaré "totalmente PRD" pues iba ataviada completamente de amarillo, con gorra, banderín y camiseta del PRD, se nos acercó y muy amablemente nos invitó a cantar al unísono con ella una canción-parodia dedicada a Mearta, perdón, Martota, perdón, como sea que se llame la mamá de los briboniescas, la señora Presidenta ... de Vamos Marta, perdón de Vamos México.
Adios Mamá Martota
adio Señora Fox
te vas ya de "Los Pinos"
que fue
tu gran amor
adio Señora Fox
te vas ya de "Los Pinos"
que fue
tu gran amor
Pues esta señora "totalmente PRD" nos extendió amablemente sendas hojas con una parodia a la letra de la canción que en tiempos de Juárez (nuestro nunca bien ponderado, y en este sexenio casi vapuleado prócer) se cantaba a Carlota, la europea que se creyó inocentemente que iba a ser nuestra "emperatríz" (voy, voy, dirían los chavitos amigos de Pepe el Toro), claro que ahora la susodicha canción iba dedicada a doña Mearta ... o cómo se llame la dama del lujoso vestir.
Y nosotros taco y taco, plática y plática, cuando de repente escuchámos que ¡prácticamente todo el restaurant comienza a cantar esta canción! Yo la verdad me sorprendí porque no pensé que a taaaanta gente le cayera mal la tal Mearta. Bueno, incluso hubo gente que reclamó que la letra era muy "suave" tratándose de semejante personaje de la vida nacional. Al final de la canción todos aplaudieron muy contentos.La gente se pregunta
y con gran desazón
¿cómo hicieron tus hijos
millones de a montón?
El resto de la tarde el pianista estuvo tocando canciones alusivas a Tabasco: "vamos a Tabasco que Tabasco es un edén", etc. ¿Será que en El Cardenal son "pejistas"? Saber.Será por que tu esposoque fue un gran mandilón,les solapó el negociocon "Valor y con Pasión"
Al terminar la comida salimos hacía un Centro atestado de amarillo, gente y más gente apoyando a su candidato.
¿Te vas, te vas, te vas?
muy triste y con razón;
ya no usarás vestidos
con cargo a la Nación
Yo sólo espero que esta vez los mexicanos si sepamos tomar la mejor decisión pues esta nos afecta a todos, aquí en México y a los que vivimos fuera de nuestro querida tierra azteca-chilanga-maya-otomí-mixteca, etc.
¡Te vas, te vas, te vas!
¿qué le vamos a hacer?
al Rancho San Cristóbal
ambiciosa mujer
Friday, June 16, 2006
Mexicanos, angoleños (¿o angolenses?), gringos e irlandeses
Todos reunidos al mediodía de hoy en Becketts (http://www.beckettsirishpub.com/home.html) un pub o bar irlandés en Berkeley. Algunos tomaban Guinness la cerveza irlandesa por excelencia, otros un rico tequilita, y como yo estaba ahí de colada solo tomaba agua de mi botella, pues además no iba a gastar cinco o seis dólares en una cerveza, aparte de que tenía que regresar a la oficina.
Seríamos unos treinta o cuarenta personas en el bar, la mayoría güeros (entre irlandeses, gringos, etc.), uno que otro afro-estadunidense, y solo vi -aparte de mí- a otros dos mexicanos. Los reconocí porque traían la camiseta del equipo verde y blanco. Todos mirábamos atentos el partido de futbol, todos queríamos un gol. Escuché que varios güeros decían "nosotros, obviamente le vamos a México" y también escuché que otros decían "necesitan un gol, ¡pero ya!". Después ví que un güero que es maestro en Oakland entró y le dijo a los dos chavos mexicanos "desde la calle ví que ustedes movían la cabeza como desconsolados, y pensé han de estar en problemas, así que decidí entrar a darles mi apoyo moral".
En general se sentía el apoyo hacia el equipo mexicano. Pero cuando el comentarista del canal de cable ESPN, el cual transmitía el partido, dijo que los fans mexicanos son muy conocidos por apoyar a su equipo pero que también se sabe que cuando no están de acuerdo con los resultados los abandonan rápidamente se oyó un murmullo de desaprobación en el bar.
Sufrimos por un buen rato, bajo la mirada de Bono el de U2 y de otros ilustres personajes irlandeses (cuyas fotografías adornan las paredes del pub). Cuando acabó el primer tiempo tuve que salir de ahí y regresar a la oficina.
Cualquiera que haya sido el resultado del partido, la mezcla de tan diferentes nacionalidades en ese bar el mediodía de hoy fue muy interesante.
Seríamos unos treinta o cuarenta personas en el bar, la mayoría güeros (entre irlandeses, gringos, etc.), uno que otro afro-estadunidense, y solo vi -aparte de mí- a otros dos mexicanos. Los reconocí porque traían la camiseta del equipo verde y blanco. Todos mirábamos atentos el partido de futbol, todos queríamos un gol. Escuché que varios güeros decían "nosotros, obviamente le vamos a México" y también escuché que otros decían "necesitan un gol, ¡pero ya!". Después ví que un güero que es maestro en Oakland entró y le dijo a los dos chavos mexicanos "desde la calle ví que ustedes movían la cabeza como desconsolados, y pensé han de estar en problemas, así que decidí entrar a darles mi apoyo moral".
En general se sentía el apoyo hacia el equipo mexicano. Pero cuando el comentarista del canal de cable ESPN, el cual transmitía el partido, dijo que los fans mexicanos son muy conocidos por apoyar a su equipo pero que también se sabe que cuando no están de acuerdo con los resultados los abandonan rápidamente se oyó un murmullo de desaprobación en el bar.
Sufrimos por un buen rato, bajo la mirada de Bono el de U2 y de otros ilustres personajes irlandeses (cuyas fotografías adornan las paredes del pub). Cuando acabó el primer tiempo tuve que salir de ahí y regresar a la oficina.
Cualquiera que haya sido el resultado del partido, la mezcla de tan diferentes nacionalidades en ese bar el mediodía de hoy fue muy interesante.
Wednesday, June 14, 2006
¿Regreso a Aztlán?
Hoy por la noche voy a tomar mi tercera clase de danza azteca. Desde que comencé a ir a esta clase he estado aprendiendo sobre los varios ritos de esta danza: el soplar a través de la concha marina como llamado a comenzar la danza, la formación en cruz donde un eje está compuesto sólo por hombres y el otro sólo por mujeres, el arrodillarnos a dar gracias y dedicar la danza a cada uno de los puntos cardinales (Nahui Ollin), el bailar en círculo, el iniciar cada danza con reverencias hacia los símbolos aztecas y el copal ardiendo que se encuentran en el centro del círculo ... Todo esto me transporta hacia un pasado lejano donde vivieron mis ancestros, y es un pasado que me parece fascinante, misterioso y aterrador ... aunque desafortunadamente yo se muy poco de ese pasado.
Esta clase, más que una clase en sí es un ritual o una serie de rituales aztecas. Aunque sí hay un maestro, el no se para frente a todos para decirnos cómo hacer los pasos, al contrario, el es parte del círculo en donde todos bailamos, y los nuevos miembros del grupo tenemos que poner mucha atención para poder copiar los pasos. En cada una de las danzas uno de los miembros más avanzados del grupo pide que unos cinco o seis pasen a bailar al círculo interior, al final de la clase todos hemos ya bailado en ese círculo.
La danza es muy fuerte y para poder bailar dos horas en forma contínua se necesita estar en muy buena condición física. A veces los movimientos de pies son muy rápidos y en ocasiones me recuerdan a algunos pasos de danza occidental africana en donde los pies se mueven constantemente. Estos movimientos hacen que los cascabeles que se usan en los tobillos así como creen sonido melodiosos que acompañan a los tambores.
El humo del copal siempre esta presente. El lugar donde bailamos es un pequeño teatro ubicado en un centro cultural para los latinos (Mission Cultural Center for Latino Arts http://www.missionculturalcenter.org/) que se encuentra en el distrito de la misión en San Francisco. No sé si es a propósito, pero el teatro no está iluminado al cien por ciento, lo cual aunado al humo del copal y el sonido de los cascabeles genera un ambiente un tanto místico y espiritual muy diferente a todas las otras danzas que he visto o conocido.
Otra cosa que me llama mucho la atención es el hecho de que en esta danza, todos o la gran mayoría somos aztecas o descendientes de aztecas, y esto no es muy común para mí. Yo estoy acostumbrada a bailar jazz, contemporánea, danza cubana, danza africana (del Congo, del Occidente, de Guinea, etc.), danza haitiana, etc. y en todas estas danzas hay una gran variedad racial: asiáticos, afro-estadunidenses, europeos, latinos, etc. Pero en danza azteca, la gran mayoría somos aztecas. Nunca he estado en un grupo de danza donde todos o casi todos son como yo.
El grupo se compone de dos o tres personas que tocan los tambores aztecas y de cerca de treinta bailarines (incluyendo los principiantes como yo). La mayoría son mujeres, unas mexicanas, otras chicanas. Muchas llevan a sus hijos, algunos de ellos adolescentes, otros son niños de seis u ocho años, y hasta hay una bebé de unos diez meses de nacida. Todos los niños que ya caminan así como los adolescentes bailan juntos con sus papás y algunos de ellos son ya extraordinarios bailarines.
++
El martes pasado al regresar a casa después de un día muy pesado de trabajo estaba escuchando el radio a través de mis audífonos y después de las noticias comenzó un programa que se llama "Crónicas de la raza" ("La Raza Chronicles" pues el programa esta en su mayoría en inglés. Este programa se puede escuchar en http://157.22.130.4/data/20060613-Tue1900.mp3), en el cual se tratan temas de la comunidad latina (mexicanos, chicanos, centro y sudamericanos) en el norte de California.
Y muy en coincidencia con mis inicios en la danza azteca, el programa se trató sobre los resultados que un grupo de investigadores chicanos ha encontrado al tratar de rastrear el lugar de orígen de los aztecas, el mítico Aztlán, sobre cuya ubicación exacta aún no se han puesto de acuerdo pues unos dicen que los aztecas iniciaron su caminata en lo que hoy es Minnesota, otros dicen que todo empezó en Utah, otros dicen que fue en el sur de California. Pero lo que ellos encontraron fue que hay mucha coincidencia entre las cultura hopi (que actualmente se encuentra ubicada entre Nuevo México y Utah) y azteca.
Dicen que los miembros de la nación hopi organizaron una reunión y que invitaron a una señora mexicana que habla náhuatl, y según esta señora ella pudo entender muchas de las palabras que los hopi decían.
Dicen los chicanos que tantos y tantos mexicanos estamos aquí porque (aparte de los problemas económicos en nuestros lugares de orígen) a final de cuentas solo estamos regresando al lugar de donde salimos, sólo estamos completando el círculo, dicen que la tierra nos llama y que por eso estamos aquí.
Esta clase, más que una clase en sí es un ritual o una serie de rituales aztecas. Aunque sí hay un maestro, el no se para frente a todos para decirnos cómo hacer los pasos, al contrario, el es parte del círculo en donde todos bailamos, y los nuevos miembros del grupo tenemos que poner mucha atención para poder copiar los pasos. En cada una de las danzas uno de los miembros más avanzados del grupo pide que unos cinco o seis pasen a bailar al círculo interior, al final de la clase todos hemos ya bailado en ese círculo.
La danza es muy fuerte y para poder bailar dos horas en forma contínua se necesita estar en muy buena condición física. A veces los movimientos de pies son muy rápidos y en ocasiones me recuerdan a algunos pasos de danza occidental africana en donde los pies se mueven constantemente. Estos movimientos hacen que los cascabeles que se usan en los tobillos así como creen sonido melodiosos que acompañan a los tambores.
El humo del copal siempre esta presente. El lugar donde bailamos es un pequeño teatro ubicado en un centro cultural para los latinos (Mission Cultural Center for Latino Arts http://www.missionculturalcenter.org/) que se encuentra en el distrito de la misión en San Francisco. No sé si es a propósito, pero el teatro no está iluminado al cien por ciento, lo cual aunado al humo del copal y el sonido de los cascabeles genera un ambiente un tanto místico y espiritual muy diferente a todas las otras danzas que he visto o conocido.
Otra cosa que me llama mucho la atención es el hecho de que en esta danza, todos o la gran mayoría somos aztecas o descendientes de aztecas, y esto no es muy común para mí. Yo estoy acostumbrada a bailar jazz, contemporánea, danza cubana, danza africana (del Congo, del Occidente, de Guinea, etc.), danza haitiana, etc. y en todas estas danzas hay una gran variedad racial: asiáticos, afro-estadunidenses, europeos, latinos, etc. Pero en danza azteca, la gran mayoría somos aztecas. Nunca he estado en un grupo de danza donde todos o casi todos son como yo.
El grupo se compone de dos o tres personas que tocan los tambores aztecas y de cerca de treinta bailarines (incluyendo los principiantes como yo). La mayoría son mujeres, unas mexicanas, otras chicanas. Muchas llevan a sus hijos, algunos de ellos adolescentes, otros son niños de seis u ocho años, y hasta hay una bebé de unos diez meses de nacida. Todos los niños que ya caminan así como los adolescentes bailan juntos con sus papás y algunos de ellos son ya extraordinarios bailarines.
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El martes pasado al regresar a casa después de un día muy pesado de trabajo estaba escuchando el radio a través de mis audífonos y después de las noticias comenzó un programa que se llama "Crónicas de la raza" ("La Raza Chronicles" pues el programa esta en su mayoría en inglés. Este programa se puede escuchar en http://157.22.130.4/data/20060613-Tue1900.mp3), en el cual se tratan temas de la comunidad latina (mexicanos, chicanos, centro y sudamericanos) en el norte de California.
Y muy en coincidencia con mis inicios en la danza azteca, el programa se trató sobre los resultados que un grupo de investigadores chicanos ha encontrado al tratar de rastrear el lugar de orígen de los aztecas, el mítico Aztlán, sobre cuya ubicación exacta aún no se han puesto de acuerdo pues unos dicen que los aztecas iniciaron su caminata en lo que hoy es Minnesota, otros dicen que todo empezó en Utah, otros dicen que fue en el sur de California. Pero lo que ellos encontraron fue que hay mucha coincidencia entre las cultura hopi (que actualmente se encuentra ubicada entre Nuevo México y Utah) y azteca.
Dicen que los miembros de la nación hopi organizaron una reunión y que invitaron a una señora mexicana que habla náhuatl, y según esta señora ella pudo entender muchas de las palabras que los hopi decían.
Dicen los chicanos que tantos y tantos mexicanos estamos aquí porque (aparte de los problemas económicos en nuestros lugares de orígen) a final de cuentas solo estamos regresando al lugar de donde salimos, sólo estamos completando el círculo, dicen que la tierra nos llama y que por eso estamos aquí.
Tuesday, June 06, 2006
¡Mejor que ya nos agarren!
'¡Por favor señor no me deje! ' Se escuchó una voz adolorida de mujer. Volteó y todo estaba obscuro y no se podía ver bien pues estaba nublado y no había luna llena. '!Por favor señor!' Esta vez la voz se escuchaba más cercana, así que estiró el brazo no sabiendo bien hacia donde dirigirlo, parecía que estaba jugando a la gallinita ciega, pero no, esto no era un juego.
Estiró aún más el brazo, tocó el aire, y de pronto recordó que una mujer del grupo se había estado retrasando. Estiró también el torso y por fin pudo sentir otra mano, tibia y sudorosa a la vez. Era la mano de quien lo llamaba. ‘Gracias señor! Ya me estaba quedando atras y es que estoy muy cansada, ¡gracias!'
Ella lo tomó de la mano fuertemente y entonces él, ya asida la mano de ella, volteó a proseguir el camino, pero la noche era tan negra que no pudo ver mucho y tuvo miedo de haber perdido al grupo. Siguieron caminando y afortunadamente unos metros mas adelante por fin escucharon a los otros. 'Es que este es un desierto tan traicionero que si por un segundo volteas a ver a otro lugar o te detienes a descansar, ya chupaste faros porque el camino es tan sinuoso y el guía van tan rápido (¿tal vez porque va drogado?) que pierdes al grupo fácilmente'.
Siguieron caminando, dos horas, tres horas, cuatro horas más ... quien sabe cuanto más. El recuerda que el coyote le había dicho 'esto va a ser rápido, unas dos horas a lo mucho', así que el se preparó para unos cinco horas en caso de que se tardaran un poco más, pero no para doce horas que era lo que llevaban caminando hasta el momento.
El tenía mucha sed y estaba cansado, pero no tanto como la mujer a quién prácticamente venía jalando. '¡Andale mujer, muévete que nos van a dejar otra vez!' Y ella solo lloraba. '¡Andale, por Dios, muévete más rápido!'. Pero no se soltaban de la mano.
Cuando estaba en el DF, preparándose para su viaje hacia el norte, quiso comprarse unos tenis ligeritos ligeritos pues pensó que le ayudarían a moverse más rápido en el desierto, así que se fue a Tepis y se compró los tenis menos pesados que encontró. Y ahora que se encuentra caminando en el desierto de Arizona viene a darse cuenta que comprar estos tenis fue un gran error, porque ahora que no hay luna, y ahora que no puede ver donde pisa ... ahora, ha chocado, pateado y pisado sin querer, muchos abrojos, y las espinas le atraviesan fácilmente el tenis y se le entierran en la carne y tiene que detenerse a quitarse las espinas. Pinches abrojos. Pinches tenis. ¿Cómo no lo pensó antes?
La mujer se le colgaba del brazo, la pobre apenas podía ya caminar. El grupo se detuvo a descansar. El se sentó en la arena y alzó la vista, y entonces comenzó a ver círculos rojos por todas partes. 'Creo que ahora sí ya me estoy volviendo loco'. También vió un muro negro negro y grande grande. La mujer lloraba sin parar. '¡Ya cállate!' Pero ella seguía llorando. El estaba tan cansado y sus piernas le dolían tanto, que ya no quería ni moverse. '¡Mejor que ya nos agarren!' pensó.
'¡Ja ja ja!' Se carcajeó de su propia inocencia al recordar su anterior intento por cruzar la frontera. Esa vez el coyote lo llevó caminando por el desierto cerca de cuatro horas, y cuando ya estaban cerca de una barda de alambrado de unos tres metros de alto le dijo ‘cuando yo te diga corres hacia el alambrado y te metes al jacal ese que esta del otro lado, ¿eh?’. Y el solo pudo pensar ‘bueno, espero que el alambrado se abra solo, o que se haga chiquito, ¿por qué, cómo se supone que voy a llegar a ese jacal si ese alambrado esta allí enmedio?’ Pero apenas estaba pensando esto cuando el coyote lo empujó brusca y fuertemente y le gritó ‘¡corre ahora pendejo!’ El corrió lo mas fuerte que pudo y cuando llegó frente al alambrado no lo pensó dos veces, trepó lo mas rápido que pudo y saltó por fin al otro lado, pero en esos momentos varios agentes de la migra que ya lo habían visto empezaron a rodearlo. El se refugió en el jacal pero los agentes lo encontraron fácilmente y lo regresaron de nuevo de lado mexicano. El solo pensaba en su hijo ‘pinche migra, mientras más veces me regresen más tiempo voy a tardar en volver a verlo”.
Y aunque esa vez a él no lo maltrataron, si pudo ver como a los más morenos los revisaban más detalladamente. Aunque ellos dijeran que eran mexicanos la migra nunca les creía, les pedía que cantaran el himno nacional mexicano, les pedía que dijeran de que estado eran y cuáles eran las capitales de dichos estados. A el sólo le preguntaron ‘¿de dónde eres tu?’ y el dijo ‘de Ecatepec’. Y san se acabó, no más preguntas.
Pero ahora, sentado en la arena bajo la noche sin luna, con el cuerpo todo adolorido después de caminar más de diez horas, sin agua, viendo visiones, y jalando a una señora desconocida (‘¿por lo menos será guapa?’) que no deja de llorar, ahora ya quisiera que la migra se apareciera por allí y los agarrara. Y es que esa vez los agentes se portaron buena onda con el, si hasta agua le dieron. Y agua es lo que necesita en estos momentos. Pero no, pinche migra, ¿dónde está cuando uno la necesita?
Después de un tiempo de descansar reanudaron su camino. Poco a poco fue aclarando. El guía les dijo que ya estaban a menos de una hora de Phoenix . Ya podían escuchar el ruido de los autos en el ‘freeway’. El aún seguía tomando la mano de la señora desconocida. No resistió la tentación y volteó a verla ‘quien quita y es una mujer guapa’. Y no es que el quisiera pegar su chicle con esta inmigrante, pues el ya era casado, pero haber pasado esta aventura junto a una mujer guapa le hacía sentir ciertos aires de importancia pues muy pronto podría presumir de ello con sus cuates.
Cuando finalmente pudo verle la cara a la mujer, su morbo estético desapareció inmediatamente al ver el gesto de inmensa gratitud que ella tenía en su rostro, así que solo le sonrió.
Al poco tiempo llegaron a las afueras de Phoenix. ¡Ahora sí lograron pasar! ¡Ahora sí la hicieron! ¡Ya podría ver a su hijo a quién no había visto desde hace más de tres meses cuando lo deportaron y lo echaron hacia México!
Aquí se acababa el viaje en grupo. Cada quién seguiría su propio camino. El hacia San Francisco, los demas quien sabe hacia donde. Habían arriesgado la vida juntos, nunca supieron sus nombres, nunca más se volverían a ver.
El coyote les ordenó que se dispersaran. Antes de que el tomara su rumbo, la señora que el jaló por más de diez horas se le acercó y le dijo que siempre estaría agradecida con él, que siempre rezaría por él, que nunca olvidaría que él le salvó la vida en el desierto. ‘Tengo seis meses de embarazo y no sé que hubiera sido de mí sin usted’. El no supo que contestar. Se dieron un fuerte abrazo y después cada quien siguió su camino.
Cuando el me contó todo esto hace una semana, el me dijo que se sentía muy orgulloso de haber ayudado a esa jóven madre, porque solo el se regresó por ella, si el no se hubiera regresado ella muy seguramente hubiera muerto.
Estiró aún más el brazo, tocó el aire, y de pronto recordó que una mujer del grupo se había estado retrasando. Estiró también el torso y por fin pudo sentir otra mano, tibia y sudorosa a la vez. Era la mano de quien lo llamaba. ‘Gracias señor! Ya me estaba quedando atras y es que estoy muy cansada, ¡gracias!'
Ella lo tomó de la mano fuertemente y entonces él, ya asida la mano de ella, volteó a proseguir el camino, pero la noche era tan negra que no pudo ver mucho y tuvo miedo de haber perdido al grupo. Siguieron caminando y afortunadamente unos metros mas adelante por fin escucharon a los otros. 'Es que este es un desierto tan traicionero que si por un segundo volteas a ver a otro lugar o te detienes a descansar, ya chupaste faros porque el camino es tan sinuoso y el guía van tan rápido (¿tal vez porque va drogado?) que pierdes al grupo fácilmente'.
Siguieron caminando, dos horas, tres horas, cuatro horas más ... quien sabe cuanto más. El recuerda que el coyote le había dicho 'esto va a ser rápido, unas dos horas a lo mucho', así que el se preparó para unos cinco horas en caso de que se tardaran un poco más, pero no para doce horas que era lo que llevaban caminando hasta el momento.
El tenía mucha sed y estaba cansado, pero no tanto como la mujer a quién prácticamente venía jalando. '¡Andale mujer, muévete que nos van a dejar otra vez!' Y ella solo lloraba. '¡Andale, por Dios, muévete más rápido!'. Pero no se soltaban de la mano.
Cuando estaba en el DF, preparándose para su viaje hacia el norte, quiso comprarse unos tenis ligeritos ligeritos pues pensó que le ayudarían a moverse más rápido en el desierto, así que se fue a Tepis y se compró los tenis menos pesados que encontró. Y ahora que se encuentra caminando en el desierto de Arizona viene a darse cuenta que comprar estos tenis fue un gran error, porque ahora que no hay luna, y ahora que no puede ver donde pisa ... ahora, ha chocado, pateado y pisado sin querer, muchos abrojos, y las espinas le atraviesan fácilmente el tenis y se le entierran en la carne y tiene que detenerse a quitarse las espinas. Pinches abrojos. Pinches tenis. ¿Cómo no lo pensó antes?
La mujer se le colgaba del brazo, la pobre apenas podía ya caminar. El grupo se detuvo a descansar. El se sentó en la arena y alzó la vista, y entonces comenzó a ver círculos rojos por todas partes. 'Creo que ahora sí ya me estoy volviendo loco'. También vió un muro negro negro y grande grande. La mujer lloraba sin parar. '¡Ya cállate!' Pero ella seguía llorando. El estaba tan cansado y sus piernas le dolían tanto, que ya no quería ni moverse. '¡Mejor que ya nos agarren!' pensó.
'¡Ja ja ja!' Se carcajeó de su propia inocencia al recordar su anterior intento por cruzar la frontera. Esa vez el coyote lo llevó caminando por el desierto cerca de cuatro horas, y cuando ya estaban cerca de una barda de alambrado de unos tres metros de alto le dijo ‘cuando yo te diga corres hacia el alambrado y te metes al jacal ese que esta del otro lado, ¿eh?’. Y el solo pudo pensar ‘bueno, espero que el alambrado se abra solo, o que se haga chiquito, ¿por qué, cómo se supone que voy a llegar a ese jacal si ese alambrado esta allí enmedio?’ Pero apenas estaba pensando esto cuando el coyote lo empujó brusca y fuertemente y le gritó ‘¡corre ahora pendejo!’ El corrió lo mas fuerte que pudo y cuando llegó frente al alambrado no lo pensó dos veces, trepó lo mas rápido que pudo y saltó por fin al otro lado, pero en esos momentos varios agentes de la migra que ya lo habían visto empezaron a rodearlo. El se refugió en el jacal pero los agentes lo encontraron fácilmente y lo regresaron de nuevo de lado mexicano. El solo pensaba en su hijo ‘pinche migra, mientras más veces me regresen más tiempo voy a tardar en volver a verlo”.
Y aunque esa vez a él no lo maltrataron, si pudo ver como a los más morenos los revisaban más detalladamente. Aunque ellos dijeran que eran mexicanos la migra nunca les creía, les pedía que cantaran el himno nacional mexicano, les pedía que dijeran de que estado eran y cuáles eran las capitales de dichos estados. A el sólo le preguntaron ‘¿de dónde eres tu?’ y el dijo ‘de Ecatepec’. Y san se acabó, no más preguntas.
Pero ahora, sentado en la arena bajo la noche sin luna, con el cuerpo todo adolorido después de caminar más de diez horas, sin agua, viendo visiones, y jalando a una señora desconocida (‘¿por lo menos será guapa?’) que no deja de llorar, ahora ya quisiera que la migra se apareciera por allí y los agarrara. Y es que esa vez los agentes se portaron buena onda con el, si hasta agua le dieron. Y agua es lo que necesita en estos momentos. Pero no, pinche migra, ¿dónde está cuando uno la necesita?
Después de un tiempo de descansar reanudaron su camino. Poco a poco fue aclarando. El guía les dijo que ya estaban a menos de una hora de Phoenix . Ya podían escuchar el ruido de los autos en el ‘freeway’. El aún seguía tomando la mano de la señora desconocida. No resistió la tentación y volteó a verla ‘quien quita y es una mujer guapa’. Y no es que el quisiera pegar su chicle con esta inmigrante, pues el ya era casado, pero haber pasado esta aventura junto a una mujer guapa le hacía sentir ciertos aires de importancia pues muy pronto podría presumir de ello con sus cuates.
Cuando finalmente pudo verle la cara a la mujer, su morbo estético desapareció inmediatamente al ver el gesto de inmensa gratitud que ella tenía en su rostro, así que solo le sonrió.
Al poco tiempo llegaron a las afueras de Phoenix. ¡Ahora sí lograron pasar! ¡Ahora sí la hicieron! ¡Ya podría ver a su hijo a quién no había visto desde hace más de tres meses cuando lo deportaron y lo echaron hacia México!
Aquí se acababa el viaje en grupo. Cada quién seguiría su propio camino. El hacia San Francisco, los demas quien sabe hacia donde. Habían arriesgado la vida juntos, nunca supieron sus nombres, nunca más se volverían a ver.
El coyote les ordenó que se dispersaran. Antes de que el tomara su rumbo, la señora que el jaló por más de diez horas se le acercó y le dijo que siempre estaría agradecida con él, que siempre rezaría por él, que nunca olvidaría que él le salvó la vida en el desierto. ‘Tengo seis meses de embarazo y no sé que hubiera sido de mí sin usted’. El no supo que contestar. Se dieron un fuerte abrazo y después cada quien siguió su camino.
Cuando el me contó todo esto hace una semana, el me dijo que se sentía muy orgulloso de haber ayudado a esa jóven madre, porque solo el se regresó por ella, si el no se hubiera regresado ella muy seguramente hubiera muerto.
Friday, June 02, 2006
La militarización de la frontera es ya una realidad
California envía mil soldados de la guardia a la frontera con México:
El día de ayer el "gobernator" de California, el austriaco Arnold Schwarzenneger decidió enviar a mil soldados de la guardia nacional de California a patrullar la frontera con México.
Aunque en un principio mostró su desacuerdo con esta decisión del presidente de EUA, el día de ayer aceptó, citando acuerdos logrados con el ámbito federal, como son el pago a soldados, y el hecho de que estos mil soldados quedarán a las órdenes del gobernador y no del presidente (es decir, no hay preguntas acerca de que trato les darán a los inmigrantes una vez que los soldados los atrapen).
Según el gobernador, estos soldados tienen que ir a la frontera en forma voluntaria y a la fecha 700 de ellos han expresado sus deseos de ir allá. El gobernador también mencionó que dichos soldados no aplicarán directamente la ley (es decir, no encarcelarán a inmigrantes), pues esto les corresponde a los miembros de la patrulla fronteriza.
Los mil soldados estarán en la frontera del 15 de julio del 2006 al 31 de diciembre del 2008, cuando se supone serán reemplazados por mil miembros de la patrulla fronteriza.
Para escuchar (en inglés) un reporte completo de esta noticia hagan click en la siguiente liga y vayan al minuto 7:23:
http://157.22.130.4/data/20060602-Fri0700.mp3
El día de ayer el "gobernator" de California, el austriaco Arnold Schwarzenneger decidió enviar a mil soldados de la guardia nacional de California a patrullar la frontera con México.
Aunque en un principio mostró su desacuerdo con esta decisión del presidente de EUA, el día de ayer aceptó, citando acuerdos logrados con el ámbito federal, como son el pago a soldados, y el hecho de que estos mil soldados quedarán a las órdenes del gobernador y no del presidente (es decir, no hay preguntas acerca de que trato les darán a los inmigrantes una vez que los soldados los atrapen).
Según el gobernador, estos soldados tienen que ir a la frontera en forma voluntaria y a la fecha 700 de ellos han expresado sus deseos de ir allá. El gobernador también mencionó que dichos soldados no aplicarán directamente la ley (es decir, no encarcelarán a inmigrantes), pues esto les corresponde a los miembros de la patrulla fronteriza.
Los mil soldados estarán en la frontera del 15 de julio del 2006 al 31 de diciembre del 2008, cuando se supone serán reemplazados por mil miembros de la patrulla fronteriza.
Para escuchar (en inglés) un reporte completo de esta noticia hagan click en la siguiente liga y vayan al minuto 7:23:
http://157.22.130.4/data/20060602-Fri0700.mp3
Thursday, June 01, 2006
¡A ver si aprenden!
La Güera Esther, al entrar por primera vez al salón de clases del tercer semestre en la Voca 5 Ciudadela causó este comentario-petición-reclamo de parte de Oscar quien se encontraba parado en la puerta, vacilando con Ubaldo. Ella sólo se limitó a sonreir de una forma un tanto nerviosa. El comentario fue lanzado hacia nosotras, las jóvenes que en esos momentos estábamos en el salón, listas ya para tomar la siguiente clase del día.
La Güera Esther era una chica de tez blanca, ojos verdes y vivarachos, pelo rubio, dientes blancos y finos, super buena onda y ... muy guapa. Nadie tenía nada en contra de ella pues siempre fue una buena compañera. Recuerdo que el amor de su vida -en esos momentos- era Xavier el de Menudo. Nunca le conocí un novio real.
Nosotras no nos molestamos con ella por dicho comentario, pues no fue ella quien lo hizo y ni siquiera lo secundó. Pero sí nos sentimos incómodas al oirlo, aunque creo que sólo agachamos la cabeza. Pero creo que también nos sentimos incómodas al ver qué tan diferente era ella de nosotras. Pero, ¿cuál era/es la diferencia? Muchas cosas sería la respuesta rápida (su pelo, sus ojos, su piel, etc.). Pero la respuesta más compleja y más acertada es una sola: la raza a la que pertenecemos.
Me pregunto si en ese entonces nosotras habremos entendido la dimensión real de este 'reclamo'. Yo no lo entendí. Me hizo sentir incómoda pero hasta ahí.
Una mirada rápida hacia ese salón de tercer semestre nos deja ver unos cuarenta jóvenes, morenos, en su mayoría indígenas o descendientes de indígenas, uno que otro "blanquito", uno que otro mestizo.
Y no es que nosotras hayamos tomado el comentario de Oscar muy a pecho y nos hayamos deprimido profundamente, para nada, pero ese comentario por tonto o pueril que parezca, y lo es, encierra muchas cosas en sí (desdén, ignorancia, desprecio), pero refleja una sola cosa, algo que es devastador y que sí ha enviado a muchos a la depresión por decir lo menos, y es el racismo.
Este mismo racismo lo sentí y viví muchas veces en México, pero hasta que llegué a vivir a California lo ví abierta y objetivamente, y no lo pude hacer ya más a un lado.
Pero vayamos por partes. No crean que Oscar es un güerito hijo directo de Cortés, al contrario, por lo menos por su apariencia -pues genéticamente nadie sabe- el está muy lejos de ese "ideal" de piel blanca y pelo rubio. De hecho Oscar (quien no me parecía feo) podría estar por su físico más cercano a Cuahtémoc (el último emperador azteca, no confundir por favor con otros Cuahtémocs) que a conquistador alguno. Entonces, si obviamente el es azteca, y obviamente su progenitora (sin albur) también es azteca, ¿porqué diablos "reclama" a las mujeres aztecas el no ser güeritas como Esther? Self hate? ¿Odio hacia sí mismo? ¿A dónde he visto y escuchado yo eso antes? ¿Síndrome de los hijos de la Malinche? ¿Se odian a sí mismos y odian a sus madres y hermanas por ser morenas? ¿Quién nos ha enseñado que solo los 'blanquitos' o 'güeritos' son bonitos? ¿Desde dónde vienen esas ideas? Tal vez desde aquel octubre de 1492.
Regresando a ese grupo de la Voca 5: en ese grupo también había un trío de chicas morenas y bajitas: Luz, Soco y Andrea. Ellas -al igual que prácticamente todos nosotros- venían de algún barrio o colonia de escaso poder económico. Las tres eran muy guapas, con belleza indígena. Las llamaban "las tres Marías" ('María', ¿acaso porque ese es el nombre genérico que se les da a las mujeres mazahuas que venden fruta o artesanía en las calles del DF?). Estaba también Héctor 'el burguesito de la Roma' como lo llamaba Oscar. Héctor era un chavo blanco, clasemediero, un tanto atractivo, que mantenía su distancia con nosotros. El vivía en la colonia Roma, aunque para esas fechas esa colonia estaba ya muy lejos de ser burguesa. Pero para Oscar, quién venía de Neza la Roma era algo completamente fuera de su mundo.
Después llegó Elías. El también era un chavo blanco, clasemediero y atractivo, pero a diferencia de Héctor, Elías sí iba a las fiestas con nosotros y se integró al grupo fácilmente.
En este microcosmos mexicano, que fue la voca 5 antes del temblor del '85, se dieron situaciones y relaciones que he visto repetirse muchas veces, dentro y fuera de las aulas escolares.
A muchas chavas del grupo nos gustaban Héctor y Elías. Oscar nunca nos atrajo (tal vez por su abierta preferencia por las güeras, ¿o será porque nosotras también preferíamos a los 'güeritos'?). Pero Héctor y Elías nunca se fijaron en nosotras las morenas, ellos tuvieron varias novias en la escuela, pero sus novias siempre fueron las "güeritas", las bonitas, las atractivas, pero nunca las morenas descendientes de indígenas. Y no solo fueron Héctor y Elías quienes tenían preferencia por las chicas de piel blanca, no, también uno que otro moreno 'las prefería blancas'.
Dinámicas parecidas se daban tanto en la escuela donde estudié la licenciatura como en los posteriores trabajos que tuve. E incluso en entrevistas de trabajo; los reclutadores siempre daban preferencia a los "güeritos" por encima de los demás: era obvio que con ellos las entrevistas eran muy largas, y con nosotros duraban menos de dos o tres minutos, si a eso se le puede llamar entrevista.
Algunos años después tuve la oportunidad de viajar a Canadá. A pesar de que ya era mayo, hacía mucho frío y por ende yo estaba muy abrigada y solo se me veían los ojos y la naríz. Sin embargo hubo varios canadienses que volteaban a verme y uno hasta se me acercó y abiertamente me invitó a salir con el. En México ningún hombre se fijaría en mí estando yo tan cubierta de ropa.
Vayamos ahora hacia el área de la bahía de San Francisco: aquí hay un ambiente de mucha diversidad y convivencia entre gente de diferentes razas, no es ideal ni perfecto, pero sí muy complejo, y esto da para otra nota. Sin embargo, en ambientes dónde muchos 'latinos' o mexicanos se reúnen, como son clubes donde se baila salsa, también se puede percibir -y aquí más abiertamente pues la chicas de piel blanca abundan-, esa preferencia de algunos hombres mexicanos hacia las mujeres blancas. Varias ocasiones me tocó que practicamente me hicieran 'fuchi' cuando yo quería bailar con alguno de ellos. Minutos después podía verlos bailar con 'güeritas'.
Mientras en México el racismo es velado (nadie habla de que hay racismo, además de que nos han hecho creer que somos 'mestizos' cuando la gran mayoría somos indígenas, y claro, nadie quiere ser 'indígena' pues además eso es un insulto) el racismo en EUA salta a flor de piel -aunque pocos se atreven a hablar de este fenómeno abiertamente.
El racismo aquí en EUA es muy evidente en lo económico (en eso si hay parecidos con México), es decir, ¿quienes son los que tienen mejores sueldos, acceso a universidades prestigiadas, acceso a cultura en general (aunque gran parte de la cultura que se ve en museos o salas de conciertos es totalmente euro-céntrico), servicios médicos, oportunidades de viajar, etc.? En su gran mayoría los beneficiarios de todo esto son los blancos, y un segmento menor en cantidad pero no menos importante de asiáticos. ¿Y los latinos y los negros? Bien gracias.
Para alguien omo yo que viene de otra cultura es muy importante aprender las reglas de convivencia entre razas: ni por nada del mundo se puede llamar a alguien por el color de su piel, sea el color que sea porque es políticamente incorrecto nombrar colores (claro, a excepción de los que odian a los inmigrantes pues ellos nos llaman 'brownies').
Otra cosa es que hay etiquetas basadas en el grupo étnico al cual pertenece cada quien. Tan luego te conocen quieren saber cuál es tu grupo étnico. Como que no se sienten cómodos si no saben cuál es tu orígen. Recuerdo la primera vez que mis compañeros de trabajo vieron a Jason (quien es blanco), uno de ellos me preguntó insistentemente '¿y de dónde es él?', 'pues de aquí' yo contesté, 'sí, ¿pero cuál es su grupo étnico?' insistió este chavo. Y esto es algo que ni yo me había preguntado. Pues este chavo no se quedó contento hasta que yo le contesté (inventando) 'tiene ascendencia inglesa y escocesa'.
También recuerdo la vez que yo estaba tomando mi acostumbrada clase de danza occidental africana un sábado por la tarde, cuando una señora que había estado observando la clase desde la puerta entró y cruzó medio salón solo para preguntarme directa e insistentemente 'are you Native American? You look like one, but, are you really a Native American?'. Igual que en el otro episodio, la señora no se fue contenta hasta que yo le dije 'yes, I'm Native American, from the Aztec Nation' (aquí todos los grupos de indígenas norteamericanos se llaman 'naciones', como la nación Cherokee, la nación Pima, etc.).
Antes ese tipo de preguntas me molestaban, pero ahora no. He aprendido que es mejor que se sepa de donde venimos, pues de esta manera podemos reconocer y valorar las contribuciones que cada grupo étnico ha hecho a la humanidad. Y también he aprendido que los 'valores estéticos' son muy subjetivos. Claro, si los españoles fueron quienes nos conquistaron es obvio que ellos van a poner sus valores como si fueran valores universales, es decir, como a ellos les gustan las mujeres blancas nos impusieron a fuerza de golpes que las mujeres y los hombres blancos -según ellos- son los únicos que valen. ¿Los morenos o prietitos? no esos no.
Y después de quinientos años de estar duro y dale insistiendo en que debemos aspirar a un ideal de blancura y que ser moreno o indígena es malo, pues claro, desafortunadamente ya nos lo grabamos.
Creo que después de tantos años me doy cuenta que aunque malintencionada la petición de Oscar se puede aplicar, ahora con diferente contexto: ¿a ver si ya aprendemos, eh? ¿Y qué tenemos que aprender? Muchas cosas: tenemos que aprender que TODO lo que nos enseñaron sobre el valor de la piel blanca es puro cuento que solo les sirve a los que estan en el poder para perpetuarse en dicho poder y para seguir aplastándonos, tenemos que aprender que todos los tonos de piel son importantes y que no hay uno que sea más que el otro, tenemos que aprender a querer y respetar nuestra piel morena pues es bella en sí misma, tenemos que aprender a querer nuestros perfiles aztecas, mayas, zapotecas, etc. pues somos descendientes de aquellos diez mil que quedaron después que casi diez millones fueron masacrados, tenemos que aprender a no agachar la cabeza cuando epítetos o preguntas racistas son lanzadas hacia nosotros, tenemos que aprender que sí podemos realizar nuestros sueños, tenemos que aprender a valorarnos y respetarnos por lo que somos y a hacernos valorar y respetar, ¡tenemos que aprender mil cosas más para poder darnos el lugar que nos corresponde en el mundo!
La Güera Esther era una chica de tez blanca, ojos verdes y vivarachos, pelo rubio, dientes blancos y finos, super buena onda y ... muy guapa. Nadie tenía nada en contra de ella pues siempre fue una buena compañera. Recuerdo que el amor de su vida -en esos momentos- era Xavier el de Menudo. Nunca le conocí un novio real.
Nosotras no nos molestamos con ella por dicho comentario, pues no fue ella quien lo hizo y ni siquiera lo secundó. Pero sí nos sentimos incómodas al oirlo, aunque creo que sólo agachamos la cabeza. Pero creo que también nos sentimos incómodas al ver qué tan diferente era ella de nosotras. Pero, ¿cuál era/es la diferencia? Muchas cosas sería la respuesta rápida (su pelo, sus ojos, su piel, etc.). Pero la respuesta más compleja y más acertada es una sola: la raza a la que pertenecemos.
Me pregunto si en ese entonces nosotras habremos entendido la dimensión real de este 'reclamo'. Yo no lo entendí. Me hizo sentir incómoda pero hasta ahí.
Una mirada rápida hacia ese salón de tercer semestre nos deja ver unos cuarenta jóvenes, morenos, en su mayoría indígenas o descendientes de indígenas, uno que otro "blanquito", uno que otro mestizo.
Y no es que nosotras hayamos tomado el comentario de Oscar muy a pecho y nos hayamos deprimido profundamente, para nada, pero ese comentario por tonto o pueril que parezca, y lo es, encierra muchas cosas en sí (desdén, ignorancia, desprecio), pero refleja una sola cosa, algo que es devastador y que sí ha enviado a muchos a la depresión por decir lo menos, y es el racismo.
Este mismo racismo lo sentí y viví muchas veces en México, pero hasta que llegué a vivir a California lo ví abierta y objetivamente, y no lo pude hacer ya más a un lado.
Pero vayamos por partes. No crean que Oscar es un güerito hijo directo de Cortés, al contrario, por lo menos por su apariencia -pues genéticamente nadie sabe- el está muy lejos de ese "ideal" de piel blanca y pelo rubio. De hecho Oscar (quien no me parecía feo) podría estar por su físico más cercano a Cuahtémoc (el último emperador azteca, no confundir por favor con otros Cuahtémocs) que a conquistador alguno. Entonces, si obviamente el es azteca, y obviamente su progenitora (sin albur) también es azteca, ¿porqué diablos "reclama" a las mujeres aztecas el no ser güeritas como Esther? Self hate? ¿Odio hacia sí mismo? ¿A dónde he visto y escuchado yo eso antes? ¿Síndrome de los hijos de la Malinche? ¿Se odian a sí mismos y odian a sus madres y hermanas por ser morenas? ¿Quién nos ha enseñado que solo los 'blanquitos' o 'güeritos' son bonitos? ¿Desde dónde vienen esas ideas? Tal vez desde aquel octubre de 1492.
Regresando a ese grupo de la Voca 5: en ese grupo también había un trío de chicas morenas y bajitas: Luz, Soco y Andrea. Ellas -al igual que prácticamente todos nosotros- venían de algún barrio o colonia de escaso poder económico. Las tres eran muy guapas, con belleza indígena. Las llamaban "las tres Marías" ('María', ¿acaso porque ese es el nombre genérico que se les da a las mujeres mazahuas que venden fruta o artesanía en las calles del DF?). Estaba también Héctor 'el burguesito de la Roma' como lo llamaba Oscar. Héctor era un chavo blanco, clasemediero, un tanto atractivo, que mantenía su distancia con nosotros. El vivía en la colonia Roma, aunque para esas fechas esa colonia estaba ya muy lejos de ser burguesa. Pero para Oscar, quién venía de Neza la Roma era algo completamente fuera de su mundo.
Después llegó Elías. El también era un chavo blanco, clasemediero y atractivo, pero a diferencia de Héctor, Elías sí iba a las fiestas con nosotros y se integró al grupo fácilmente.
En este microcosmos mexicano, que fue la voca 5 antes del temblor del '85, se dieron situaciones y relaciones que he visto repetirse muchas veces, dentro y fuera de las aulas escolares.
A muchas chavas del grupo nos gustaban Héctor y Elías. Oscar nunca nos atrajo (tal vez por su abierta preferencia por las güeras, ¿o será porque nosotras también preferíamos a los 'güeritos'?). Pero Héctor y Elías nunca se fijaron en nosotras las morenas, ellos tuvieron varias novias en la escuela, pero sus novias siempre fueron las "güeritas", las bonitas, las atractivas, pero nunca las morenas descendientes de indígenas. Y no solo fueron Héctor y Elías quienes tenían preferencia por las chicas de piel blanca, no, también uno que otro moreno 'las prefería blancas'.
Dinámicas parecidas se daban tanto en la escuela donde estudié la licenciatura como en los posteriores trabajos que tuve. E incluso en entrevistas de trabajo; los reclutadores siempre daban preferencia a los "güeritos" por encima de los demás: era obvio que con ellos las entrevistas eran muy largas, y con nosotros duraban menos de dos o tres minutos, si a eso se le puede llamar entrevista.
Algunos años después tuve la oportunidad de viajar a Canadá. A pesar de que ya era mayo, hacía mucho frío y por ende yo estaba muy abrigada y solo se me veían los ojos y la naríz. Sin embargo hubo varios canadienses que volteaban a verme y uno hasta se me acercó y abiertamente me invitó a salir con el. En México ningún hombre se fijaría en mí estando yo tan cubierta de ropa.
Vayamos ahora hacia el área de la bahía de San Francisco: aquí hay un ambiente de mucha diversidad y convivencia entre gente de diferentes razas, no es ideal ni perfecto, pero sí muy complejo, y esto da para otra nota. Sin embargo, en ambientes dónde muchos 'latinos' o mexicanos se reúnen, como son clubes donde se baila salsa, también se puede percibir -y aquí más abiertamente pues la chicas de piel blanca abundan-, esa preferencia de algunos hombres mexicanos hacia las mujeres blancas. Varias ocasiones me tocó que practicamente me hicieran 'fuchi' cuando yo quería bailar con alguno de ellos. Minutos después podía verlos bailar con 'güeritas'.
Mientras en México el racismo es velado (nadie habla de que hay racismo, además de que nos han hecho creer que somos 'mestizos' cuando la gran mayoría somos indígenas, y claro, nadie quiere ser 'indígena' pues además eso es un insulto) el racismo en EUA salta a flor de piel -aunque pocos se atreven a hablar de este fenómeno abiertamente.
El racismo aquí en EUA es muy evidente en lo económico (en eso si hay parecidos con México), es decir, ¿quienes son los que tienen mejores sueldos, acceso a universidades prestigiadas, acceso a cultura en general (aunque gran parte de la cultura que se ve en museos o salas de conciertos es totalmente euro-céntrico), servicios médicos, oportunidades de viajar, etc.? En su gran mayoría los beneficiarios de todo esto son los blancos, y un segmento menor en cantidad pero no menos importante de asiáticos. ¿Y los latinos y los negros? Bien gracias.
Para alguien omo yo que viene de otra cultura es muy importante aprender las reglas de convivencia entre razas: ni por nada del mundo se puede llamar a alguien por el color de su piel, sea el color que sea porque es políticamente incorrecto nombrar colores (claro, a excepción de los que odian a los inmigrantes pues ellos nos llaman 'brownies').
Otra cosa es que hay etiquetas basadas en el grupo étnico al cual pertenece cada quien. Tan luego te conocen quieren saber cuál es tu grupo étnico. Como que no se sienten cómodos si no saben cuál es tu orígen. Recuerdo la primera vez que mis compañeros de trabajo vieron a Jason (quien es blanco), uno de ellos me preguntó insistentemente '¿y de dónde es él?', 'pues de aquí' yo contesté, 'sí, ¿pero cuál es su grupo étnico?' insistió este chavo. Y esto es algo que ni yo me había preguntado. Pues este chavo no se quedó contento hasta que yo le contesté (inventando) 'tiene ascendencia inglesa y escocesa'.
También recuerdo la vez que yo estaba tomando mi acostumbrada clase de danza occidental africana un sábado por la tarde, cuando una señora que había estado observando la clase desde la puerta entró y cruzó medio salón solo para preguntarme directa e insistentemente 'are you Native American? You look like one, but, are you really a Native American?'. Igual que en el otro episodio, la señora no se fue contenta hasta que yo le dije 'yes, I'm Native American, from the Aztec Nation' (aquí todos los grupos de indígenas norteamericanos se llaman 'naciones', como la nación Cherokee, la nación Pima, etc.).
Antes ese tipo de preguntas me molestaban, pero ahora no. He aprendido que es mejor que se sepa de donde venimos, pues de esta manera podemos reconocer y valorar las contribuciones que cada grupo étnico ha hecho a la humanidad. Y también he aprendido que los 'valores estéticos' son muy subjetivos. Claro, si los españoles fueron quienes nos conquistaron es obvio que ellos van a poner sus valores como si fueran valores universales, es decir, como a ellos les gustan las mujeres blancas nos impusieron a fuerza de golpes que las mujeres y los hombres blancos -según ellos- son los únicos que valen. ¿Los morenos o prietitos? no esos no.
Y después de quinientos años de estar duro y dale insistiendo en que debemos aspirar a un ideal de blancura y que ser moreno o indígena es malo, pues claro, desafortunadamente ya nos lo grabamos.
Creo que después de tantos años me doy cuenta que aunque malintencionada la petición de Oscar se puede aplicar, ahora con diferente contexto: ¿a ver si ya aprendemos, eh? ¿Y qué tenemos que aprender? Muchas cosas: tenemos que aprender que TODO lo que nos enseñaron sobre el valor de la piel blanca es puro cuento que solo les sirve a los que estan en el poder para perpetuarse en dicho poder y para seguir aplastándonos, tenemos que aprender que todos los tonos de piel son importantes y que no hay uno que sea más que el otro, tenemos que aprender a querer y respetar nuestra piel morena pues es bella en sí misma, tenemos que aprender a querer nuestros perfiles aztecas, mayas, zapotecas, etc. pues somos descendientes de aquellos diez mil que quedaron después que casi diez millones fueron masacrados, tenemos que aprender a no agachar la cabeza cuando epítetos o preguntas racistas son lanzadas hacia nosotros, tenemos que aprender que sí podemos realizar nuestros sueños, tenemos que aprender a valorarnos y respetarnos por lo que somos y a hacernos valorar y respetar, ¡tenemos que aprender mil cosas más para poder darnos el lugar que nos corresponde en el mundo!
Wednesday, May 31, 2006
Las cosas por su nombre
Ayer conocimos a la tercera y ultima candidata para el puesto de jefe del grupo donde trabajo.
Esta señora, de unos cincuenta y tantos años, es diametralmente opuesta a la candidata que entrevistamos anteriormente (la bully): casi casi es una hippie! Al principio me sacó un poco de onda su informalidad (en cuanto a su pelo se veía que se había levantado de la cama y ya), pero poco a poco -al escucharla- fuí cayendo en la cuenta que sabe su trabajo y es muy profesional, no es nada rígida ni mameluca y se preocupa en subir la moral de su grupo de trabajo. Lo único que me preocuparía de ella sería hasta que punto llega su informalidad? Es decir, ella dijo que no se preocupa por cosas hasta que ya las tenga enfrente, pero en este trabajo no solo hay que preocuparse desde mucho antes, sino preparse y actuar de acuerdo a lo que viene.
Pero lo que más me gusto y me reconfortó de la sesión que tuvimos con la jefa después de la entrevista fue que yo dije abiertamente que no me gustó como me contestó la segunda candidata (la bully) y como dicen aqui: ¡VUALA! (VOILA)
Después de que describí cómo hice la pregunta y cómo fue que ella me contestó y después que tuve oportunidad de dar mi opinión acerca de este episodio (y también dije "I don't have any problems with their technical skills, I think they can acquire them as they are all intelligent, but if you are a jerk you are a jerk and that won't change at all") -y que conste que solo lo hice porque YO tenía necesidad de decirlo-, entonces, una a una de mis compañeras fueron ¡coincidiendo conmigo! Incluso cuando una de ellas dijo "creo que esta señora fue un poco rígida con nosotras" otra reviró "no, no fue rígida, fue agresiva con nosotras". E incluso recordaron que practicamente nos amenazó con crear un archivo para cada una de nosotras en donde ella guardaría cada error que cometiéramos.
Lo que me gustó fue que lo que yo dije abrió la puerta para discutir esta situación desde otro punto de vista que mis compañeras querían tratar, pero no se atrevían a formular. Incluso hoy por la mañana una de las compañeras con mayor jerarquía me dijo "me siento muy contenta que tu dijiste lo que dijiste ayer porque esto nos ayuda a verlo y tratarlo desde un punto de vista muy importante".
Aún no se que va a pasar con este proceso de reclutamiento, pero por el momento es muy interesante y yo me siento muy bien de que he podido expresar lo que he necesitado expresar.
Hoy tenemos junta con los jefes que tienen el poder de decisión sobre a quién contratar. Ellos nos van a pedir que nombremos a quienes NO deben pasar a una segunda ronda de entrevistas. Aún no decido que nombre voy a proponer. Pero si yo estuviera en el lugar de estos jefes con poder de decisión y si solo me importara la operación del equipo y nada más, creo que yo contrataría a la bully. Pero ni yo soy así, ni soy un jefe con poder de decisión, así que hay que ver cómo nos va en la junta de hoy.
Esta señora, de unos cincuenta y tantos años, es diametralmente opuesta a la candidata que entrevistamos anteriormente (la bully): casi casi es una hippie! Al principio me sacó un poco de onda su informalidad (en cuanto a su pelo se veía que se había levantado de la cama y ya), pero poco a poco -al escucharla- fuí cayendo en la cuenta que sabe su trabajo y es muy profesional, no es nada rígida ni mameluca y se preocupa en subir la moral de su grupo de trabajo. Lo único que me preocuparía de ella sería hasta que punto llega su informalidad? Es decir, ella dijo que no se preocupa por cosas hasta que ya las tenga enfrente, pero en este trabajo no solo hay que preocuparse desde mucho antes, sino preparse y actuar de acuerdo a lo que viene.
Pero lo que más me gusto y me reconfortó de la sesión que tuvimos con la jefa después de la entrevista fue que yo dije abiertamente que no me gustó como me contestó la segunda candidata (la bully) y como dicen aqui: ¡VUALA! (VOILA)
Después de que describí cómo hice la pregunta y cómo fue que ella me contestó y después que tuve oportunidad de dar mi opinión acerca de este episodio (y también dije "I don't have any problems with their technical skills, I think they can acquire them as they are all intelligent, but if you are a jerk you are a jerk and that won't change at all") -y que conste que solo lo hice porque YO tenía necesidad de decirlo-, entonces, una a una de mis compañeras fueron ¡coincidiendo conmigo! Incluso cuando una de ellas dijo "creo que esta señora fue un poco rígida con nosotras" otra reviró "no, no fue rígida, fue agresiva con nosotras". E incluso recordaron que practicamente nos amenazó con crear un archivo para cada una de nosotras en donde ella guardaría cada error que cometiéramos.
Lo que me gustó fue que lo que yo dije abrió la puerta para discutir esta situación desde otro punto de vista que mis compañeras querían tratar, pero no se atrevían a formular. Incluso hoy por la mañana una de las compañeras con mayor jerarquía me dijo "me siento muy contenta que tu dijiste lo que dijiste ayer porque esto nos ayuda a verlo y tratarlo desde un punto de vista muy importante".
Aún no se que va a pasar con este proceso de reclutamiento, pero por el momento es muy interesante y yo me siento muy bien de que he podido expresar lo que he necesitado expresar.
Hoy tenemos junta con los jefes que tienen el poder de decisión sobre a quién contratar. Ellos nos van a pedir que nombremos a quienes NO deben pasar a una segunda ronda de entrevistas. Aún no decido que nombre voy a proponer. Pero si yo estuviera en el lugar de estos jefes con poder de decisión y si solo me importara la operación del equipo y nada más, creo que yo contrataría a la bully. Pero ni yo soy así, ni soy un jefe con poder de decisión, así que hay que ver cómo nos va en la junta de hoy.
Saturday, May 27, 2006
Sin voz, ¡nunca más!
[En memoria de Don Francisco Gordiano]
Ya han pasado más de dos meses desde que las grandes marchas por los derechos de los inmigrantes comenzaron, y aunque ya hace casi un mes de aquel histórico primero de mayo los problemas siguen, las redadas se han intensificado y se ha visto una nueva o renovada xenofobia contra nosotros.
Hace unos días los senadores estadunidenses crearon un acuerdo que podría aliviar un poco la situación de miles de inmigrantes indocumentados, pero obviamente no es suficiente. Y aunque el futuro se vea negro, o aunque pesimistas como yo lo veamos negro; hay algo, algo que no se ha podido apagar a pesar de los problemas, algo que ni los neo-kukuxklanes (los cazainmigrantes de la frontera) ni los xenófobos supremacistas blancos (como algunos legisladores) tomaron en cuenta, algo muy importante con lo que ellos no contaron, algo que tal vez ni siquiera nosotros sabíamos que teníamos, algo con lo que nosotros no contabamos y que por lo tanto no sabíamos que podíamos usar para defendernos.
Y ese algo es la dignidad reclamada y rescatada, el orgullo que obtuvimos al haber finalmente hablado, al haber sido capaces de demostrar nuestro enojo e indignación para defendernos y gritar a los cuatro vientos: ¡UN MOMENTO! ¡NO ACEPTO LO QUE USTEDES DICEN! ¡YO NO SOY CRIMINAL, SOY TRABAJADOR HONESTO Y SOLO BUSCO LO MEJOR PARA MI FAMILA! ¡YO NO SOY CRIMINAL!
Este poder hablar, este poder defendernos y reclamar nuestra dignidad es una experiencia como ninguna otra y nadie va a poder borrarla, ni siquiera nosotros mismos. Al no quedarnos callados tal como los conquistadores -a base de cruz y fuego-nos enseñaron hace más de quinientos años ya, nosotros ya estamos comenzando nuestra propia liberación.
Creo que por eso en las marchas y manisfetaciones no se ven expresiones de odio, porque a pesar de todo, o mas bien, sobre todo, tenemos el inmenso orgullo de saber o de intuir o de sentir que ya no somos los mismos porque ya hemos dados los primeros y mas importantes pasos hacia el total reclamo de nuestra dignidad perdida, dignidad que nos fue arrebatada a base de humillaciones, desprecios y malos tratos. ¡Pero ya no mas!
El sabernos parte de un grupo donde todos somos los orgullosos descendientes de aquellos diez mil valerosos indígenas que sobrevivieron al genocidio llevado a cabo por los españoles, el caminar orgullosos y levantando el puño derecho al gritar "¡Si se puede!", el caminar hombro con hombro, codo con codo con gente morena e indígena como yo, el no caminar con la cabeza agachada y escuchando los regaños del patrón blanco, el que no solo gente adulta pero que también y sobre todo los niños vivieran esto, el que vieran que sus padres reclaman dignidad para ellos mismos y para sus hijos, todo esto es un motivo inmenso de satisfacción, una satisfacción que nadie va a poder quitarnos. Una satisfacción con la que los cazainmigrantes no van a poder, van a seguir cazandonos como animales, pero no van a poder acabar con nuestro orgullo y satisfacción.
Ese orgullo y satisfacción que yo he visto en las marchas y manisfestaciones y que es tanto y se siente tan fuerte que a veces nos hace llorar. Yo he visto llorar a hombres y mujeres en las marchas, pero no lloran de tristeza sino de orgullo y esperanza. Así que: ¿nosotros, los sin voz? ¡No, nunca más!
+ + +
Y es importante saber que SI PODEMOS, y no es que podamos solo porque en estos momentos estamos reclamando nuestra dignidad perdida, pero podemos porque no es la primera vez que nos atacan y que salimos victoriosos. ¿Por cuantas cosas tuvieron que pasar nuestros antepasados para que nosotros pudieramos sobrevivir? ¿Cuantas humillaciones tuvieron que soportar aquellos diez mil indígenas hace mas de quinientos años para que nosotros pudieramos vivir? ¿Cuántas luchas y batallas tuvieron que librar para que nosotros pudiéramos estar hoy aquí?
Si ellos pasaron por tantas y tantas cosas y sobrevivieron, y gracias a ellos nosotros estamos aqui, entonces nosotros tenemos aún más razones para luchar y exigir nuestros derechos, no solo por nuestros hijos y su futuro, sino también para honrar las luchas y la memoria de nuestros abuelos y de nuestros padres. Somos herederos de su fuerza, coraje y valor. Seamos pues dignos herederos de su estirpe.
Ya han pasado más de dos meses desde que las grandes marchas por los derechos de los inmigrantes comenzaron, y aunque ya hace casi un mes de aquel histórico primero de mayo los problemas siguen, las redadas se han intensificado y se ha visto una nueva o renovada xenofobia contra nosotros.
Hace unos días los senadores estadunidenses crearon un acuerdo que podría aliviar un poco la situación de miles de inmigrantes indocumentados, pero obviamente no es suficiente. Y aunque el futuro se vea negro, o aunque pesimistas como yo lo veamos negro; hay algo, algo que no se ha podido apagar a pesar de los problemas, algo que ni los neo-kukuxklanes (los cazainmigrantes de la frontera) ni los xenófobos supremacistas blancos (como algunos legisladores) tomaron en cuenta, algo muy importante con lo que ellos no contaron, algo que tal vez ni siquiera nosotros sabíamos que teníamos, algo con lo que nosotros no contabamos y que por lo tanto no sabíamos que podíamos usar para defendernos.
Y ese algo es la dignidad reclamada y rescatada, el orgullo que obtuvimos al haber finalmente hablado, al haber sido capaces de demostrar nuestro enojo e indignación para defendernos y gritar a los cuatro vientos: ¡UN MOMENTO! ¡NO ACEPTO LO QUE USTEDES DICEN! ¡YO NO SOY CRIMINAL, SOY TRABAJADOR HONESTO Y SOLO BUSCO LO MEJOR PARA MI FAMILA! ¡YO NO SOY CRIMINAL!
Este poder hablar, este poder defendernos y reclamar nuestra dignidad es una experiencia como ninguna otra y nadie va a poder borrarla, ni siquiera nosotros mismos. Al no quedarnos callados tal como los conquistadores -a base de cruz y fuego-nos enseñaron hace más de quinientos años ya, nosotros ya estamos comenzando nuestra propia liberación.
Creo que por eso en las marchas y manisfetaciones no se ven expresiones de odio, porque a pesar de todo, o mas bien, sobre todo, tenemos el inmenso orgullo de saber o de intuir o de sentir que ya no somos los mismos porque ya hemos dados los primeros y mas importantes pasos hacia el total reclamo de nuestra dignidad perdida, dignidad que nos fue arrebatada a base de humillaciones, desprecios y malos tratos. ¡Pero ya no mas!
El sabernos parte de un grupo donde todos somos los orgullosos descendientes de aquellos diez mil valerosos indígenas que sobrevivieron al genocidio llevado a cabo por los españoles, el caminar orgullosos y levantando el puño derecho al gritar "¡Si se puede!", el caminar hombro con hombro, codo con codo con gente morena e indígena como yo, el no caminar con la cabeza agachada y escuchando los regaños del patrón blanco, el que no solo gente adulta pero que también y sobre todo los niños vivieran esto, el que vieran que sus padres reclaman dignidad para ellos mismos y para sus hijos, todo esto es un motivo inmenso de satisfacción, una satisfacción que nadie va a poder quitarnos. Una satisfacción con la que los cazainmigrantes no van a poder, van a seguir cazandonos como animales, pero no van a poder acabar con nuestro orgullo y satisfacción.
Ese orgullo y satisfacción que yo he visto en las marchas y manisfestaciones y que es tanto y se siente tan fuerte que a veces nos hace llorar. Yo he visto llorar a hombres y mujeres en las marchas, pero no lloran de tristeza sino de orgullo y esperanza. Así que: ¿nosotros, los sin voz? ¡No, nunca más!
+ + +
Y es importante saber que SI PODEMOS, y no es que podamos solo porque en estos momentos estamos reclamando nuestra dignidad perdida, pero podemos porque no es la primera vez que nos atacan y que salimos victoriosos. ¿Por cuantas cosas tuvieron que pasar nuestros antepasados para que nosotros pudieramos sobrevivir? ¿Cuantas humillaciones tuvieron que soportar aquellos diez mil indígenas hace mas de quinientos años para que nosotros pudieramos vivir? ¿Cuántas luchas y batallas tuvieron que librar para que nosotros pudiéramos estar hoy aquí?
Si ellos pasaron por tantas y tantas cosas y sobrevivieron, y gracias a ellos nosotros estamos aqui, entonces nosotros tenemos aún más razones para luchar y exigir nuestros derechos, no solo por nuestros hijos y su futuro, sino también para honrar las luchas y la memoria de nuestros abuelos y de nuestros padres. Somos herederos de su fuerza, coraje y valor. Seamos pues dignos herederos de su estirpe.
Friday, May 26, 2006
¡Yo quería ir!
Hoy hubo una manifestación frente a las oficinas de la senadora Feinstein en San Francisco a las diez de la mañana. La manifestación fue para presionarla para que trabaje por una reforma migratoria que legalice a TODOS los inmigrantes indocumentados. Y yo quería ir. Pero ya no puedo pedir más días libres, acabo de pedir mis vacaciones y no puedo usar más tiempo adicional.
Yo se que debemos dar todo lo que se pueda al movimiento inmigrante, pero si pido mas puedo perder mi trabajo y si lo pierdo no voy a poder contribuir como lo he hecho hasta ahora. Espero que esto no suene a justificación barata pero de verdad, yo quería ir.
Voy a poner lo mejor de mi parte para seguir contribuyendo y cuando pueda ir a marchas o manifestaciones voy a ser la primera en estar ahí.
¡La lucha sigue, el movimiento sigue!
Yo se que debemos dar todo lo que se pueda al movimiento inmigrante, pero si pido mas puedo perder mi trabajo y si lo pierdo no voy a poder contribuir como lo he hecho hasta ahora. Espero que esto no suene a justificación barata pero de verdad, yo quería ir.
Voy a poner lo mejor de mi parte para seguir contribuyendo y cuando pueda ir a marchas o manifestaciones voy a ser la primera en estar ahí.
¡La lucha sigue, el movimiento sigue!
¿Una 'bully' en mi horizonte?
The office where I work is going through lots of reorganizational changes, but the most immediate and important for us now is that our manager is leaving in a matter of weeks and the recruiting process has already begun.
Our current manager is a very intelligent, bright, brave, interesting and funny woman and she will be leaving the position to pursue a career as an attorney, I'm really happy for her but cannot avoid noticing that this is definitely not the first time for me that after I have met kind of the manager of my dreams this manager simply departs! I guess it has to do with the fact that good managers are very active and intelligent people who always like to pursue new and better things for them -so then I guess I should be also happy that I have been lucky enough to have met already five of those cool and interesting people throughout my career -which spans for over twenty years now.
There are three candidates and fortunately (thanks to our soon to be former manager) we have the chance to informally interview them. We already interviewed two of them.
The first candidate seemed to me very nice and accessible besides intelligent and capable. Though she might not know all what she is applying for. She might not be ready for this, yet.
La segunda candidata es mucho mas colmilluda. Es muy inteligente, se nota que se sabe mover, investigar, obtener lo que quiere, etc. Aunque ella no sabe mucho de nuestra materia de trabajo en si (siempre me he topado con que nosotros 'los de abajo' tenemos que entrenar al jefe a ser jefe, o como escuché varias veces en RadioPasillo en México: 'el que sabe sabe, el que no para jefe', una pequeña muestra de la filosofía laboral mexicana que se puede aplicar más allá del Río Bravo) es obvio que aprender cosas nuevas para ella no es un problema.
El meollo del asunto, para mí, no está en sus habilidades de aprendizaje o en llevar a cabo tareas derivadas de dicho aprendizaje. La cuestión está en su actitud. Tres de sus respuestas durante la entrevista no me gustaron para nada y temo que no auguran nada bueno:
La primera fue que al empezar la entrevista con nosotras (somos cuatro mujeres) dijo que ella odiaba las computadoras y todo lo que fuera "geeky" (este es un término despectivo que se usa en EUA para nombrar todo lo que tenga que ver con tecnología, incluyendo las personas que trabajan en dichas areas) y que no sabía nada del sistema financiero sobre el cual nosotros damos soporte. (1)
El verbo "odiar" tiene connotaciones muy fuertes y establece una dinámica no muy cómoda que digamos, especialmente en una entrevista de trabajo. No es que yo precisamente "ame" estos aparatos, pero como mi herramienta de trabajo que son prefiero tener una relación cordial y no de odio hacia ellos. Ella, como candidata a mi supervisor debe saber que va a tener que trabajar mucho tiempo con estas máquinitas, ¿o no?
Hasta aquí la situación se hubiera podido salvar, pero los problemas de actitud siguieron.
La segunda situación se dió cuando yo le pregunté por su estilo gerencial (how would you describe your management style?). Esta pregunta para mí es muy importante pues puedo obtener una idea de cómo es trabajar con esta persona, cómo reacciona, cómo puedo hacerle preguntas, cómo podemos interactuar, etc. Bueno, resulta que ella no piensa así y se molestó con la pregunta.
"¿Pero como es posible que todos hagan la misma pregunta? ¿Qué es lo que quieren obtener con esta pregunta? ¿Qué es exactamente lo que quieres decir con esto de 'estilo gerencial'?, ¿Cómo es posible?" De enojo e incredulidad fue su primera reacción (2), a lo cual yo solo pude contestar "pues precisamente es importante ver el tipo de reacción y respuesta que da el entrevistado". Debí haber dicho algo como "¿cómo, entonces quieres decir que para ti no es importante saber el estilo de trabajo de tus posibles futuros compañeros de trabajo? Para mi si es importante". Pero la verdad me sorprendió con su respuesta, y antes que yo pudiera agregar algo mas pasó a describir su estilo gerencial.
Obviamente esto no me gustó para nada. Su reacción altanera y un tanto grosera, queriendo minimizar o ridiculizar mi pregunta (3). ¿Para qué enojarse y dar patadas y sombrerazos y luego proceder a dar respuesta a la pregunta que tanto le molestó?
Por cierto, cuando describía su estilo gerencial dijo que a ella "no le molestan las preguntas tontas", lo cual yo creo que es cierto, pero también creo que sí le molestan las preguntas importantes.
La tercera situación se dió cuando a varias preguntas sobre cómo llevaría a cabo tal o cual procedimiento ('¿cómo encuentras cuáles son las áreas donde se necesita entrenamiento?' fue mi pregunta) ella contestó que ¡NOSOTRAS tendríamos que hacerle saber esto! (4)
¡Esto es super interesante! Dado que hay muchas cosas que yo no se que no se, y es ella quien deber saber dichas cosas, entonces cómo espera que sea YO quien le diga 'por favor necesito entrenamiento en algo que no se que es'.
And last but not least: al hablar golpeaba la mesa para enfatizar sus ideas. (5)
Creo que esta señora sí califica como una bully. El problema estriba en que ella es la candidata favorita tanto de mi actual jefa como de la compañera con mayor antigüedad en el grupo, y ambas la están impulsando para que acepte este puesto. Aunque ellas reconocen que nunca han trabajado con esta candidata, pero afirman que la han visto muchas veces y saben que es competente. Y esto yo no lo dudo, la pregunta es: ¿a que precio? A mí me dió la idea que obtiene lo que quiere porque pasa por encima de los demás o empuja a los demás a hacer cosas que ella necesita.
¿Qué me tiene deparado el futuro? No lo sé. Pero una cosa es segura, si esta señora se queda con el puesto ni ella ni yo vamos a estar cómodas, así que muy probablemente yo voy a tener que salir de aquí (darn! now they are about to give me a permanent position!) pues yo no pienso aguantar ni sus groserías ni sus altanerías. En mi vida he conocido ya a muchísimos 'bullies' y no pienso aguantar a uno más.
(1) Bully: usa insultos, minimiza comentarios, pone nombres
(2) Bully: hace comentarios groseros, irrespetuosos sobre preguntas o comentarios de alguien pero interactua racionalmente con otros / envenena el ambiente de trabajo con estallidos de enojo y con berrinches
(3) Bully: actúa deliberadamente para humillar, intimidar, minar o destruir
(4) Bully: siempre pone la responsabilidad en los demas
(5) Bully: le gusta intimidar a través de gestos como señalar con el dedo, golpea cosas, avienta objetos, etc
Our current manager is a very intelligent, bright, brave, interesting and funny woman and she will be leaving the position to pursue a career as an attorney, I'm really happy for her but cannot avoid noticing that this is definitely not the first time for me that after I have met kind of the manager of my dreams this manager simply departs! I guess it has to do with the fact that good managers are very active and intelligent people who always like to pursue new and better things for them -so then I guess I should be also happy that I have been lucky enough to have met already five of those cool and interesting people throughout my career -which spans for over twenty years now.
There are three candidates and fortunately (thanks to our soon to be former manager) we have the chance to informally interview them. We already interviewed two of them.
The first candidate seemed to me very nice and accessible besides intelligent and capable. Though she might not know all what she is applying for. She might not be ready for this, yet.
La segunda candidata es mucho mas colmilluda. Es muy inteligente, se nota que se sabe mover, investigar, obtener lo que quiere, etc. Aunque ella no sabe mucho de nuestra materia de trabajo en si (siempre me he topado con que nosotros 'los de abajo' tenemos que entrenar al jefe a ser jefe, o como escuché varias veces en RadioPasillo en México: 'el que sabe sabe, el que no para jefe', una pequeña muestra de la filosofía laboral mexicana que se puede aplicar más allá del Río Bravo) es obvio que aprender cosas nuevas para ella no es un problema.
El meollo del asunto, para mí, no está en sus habilidades de aprendizaje o en llevar a cabo tareas derivadas de dicho aprendizaje. La cuestión está en su actitud. Tres de sus respuestas durante la entrevista no me gustaron para nada y temo que no auguran nada bueno:
La primera fue que al empezar la entrevista con nosotras (somos cuatro mujeres) dijo que ella odiaba las computadoras y todo lo que fuera "geeky" (este es un término despectivo que se usa en EUA para nombrar todo lo que tenga que ver con tecnología, incluyendo las personas que trabajan en dichas areas) y que no sabía nada del sistema financiero sobre el cual nosotros damos soporte. (1)
El verbo "odiar" tiene connotaciones muy fuertes y establece una dinámica no muy cómoda que digamos, especialmente en una entrevista de trabajo. No es que yo precisamente "ame" estos aparatos, pero como mi herramienta de trabajo que son prefiero tener una relación cordial y no de odio hacia ellos. Ella, como candidata a mi supervisor debe saber que va a tener que trabajar mucho tiempo con estas máquinitas, ¿o no?
Hasta aquí la situación se hubiera podido salvar, pero los problemas de actitud siguieron.
La segunda situación se dió cuando yo le pregunté por su estilo gerencial (how would you describe your management style?). Esta pregunta para mí es muy importante pues puedo obtener una idea de cómo es trabajar con esta persona, cómo reacciona, cómo puedo hacerle preguntas, cómo podemos interactuar, etc. Bueno, resulta que ella no piensa así y se molestó con la pregunta.
"¿Pero como es posible que todos hagan la misma pregunta? ¿Qué es lo que quieren obtener con esta pregunta? ¿Qué es exactamente lo que quieres decir con esto de 'estilo gerencial'?, ¿Cómo es posible?" De enojo e incredulidad fue su primera reacción (2), a lo cual yo solo pude contestar "pues precisamente es importante ver el tipo de reacción y respuesta que da el entrevistado". Debí haber dicho algo como "¿cómo, entonces quieres decir que para ti no es importante saber el estilo de trabajo de tus posibles futuros compañeros de trabajo? Para mi si es importante". Pero la verdad me sorprendió con su respuesta, y antes que yo pudiera agregar algo mas pasó a describir su estilo gerencial.
Obviamente esto no me gustó para nada. Su reacción altanera y un tanto grosera, queriendo minimizar o ridiculizar mi pregunta (3). ¿Para qué enojarse y dar patadas y sombrerazos y luego proceder a dar respuesta a la pregunta que tanto le molestó?
Por cierto, cuando describía su estilo gerencial dijo que a ella "no le molestan las preguntas tontas", lo cual yo creo que es cierto, pero también creo que sí le molestan las preguntas importantes.
La tercera situación se dió cuando a varias preguntas sobre cómo llevaría a cabo tal o cual procedimiento ('¿cómo encuentras cuáles son las áreas donde se necesita entrenamiento?' fue mi pregunta) ella contestó que ¡NOSOTRAS tendríamos que hacerle saber esto! (4)
¡Esto es super interesante! Dado que hay muchas cosas que yo no se que no se, y es ella quien deber saber dichas cosas, entonces cómo espera que sea YO quien le diga 'por favor necesito entrenamiento en algo que no se que es'.
And last but not least: al hablar golpeaba la mesa para enfatizar sus ideas. (5)
Creo que esta señora sí califica como una bully. El problema estriba en que ella es la candidata favorita tanto de mi actual jefa como de la compañera con mayor antigüedad en el grupo, y ambas la están impulsando para que acepte este puesto. Aunque ellas reconocen que nunca han trabajado con esta candidata, pero afirman que la han visto muchas veces y saben que es competente. Y esto yo no lo dudo, la pregunta es: ¿a que precio? A mí me dió la idea que obtiene lo que quiere porque pasa por encima de los demás o empuja a los demás a hacer cosas que ella necesita.
¿Qué me tiene deparado el futuro? No lo sé. Pero una cosa es segura, si esta señora se queda con el puesto ni ella ni yo vamos a estar cómodas, así que muy probablemente yo voy a tener que salir de aquí (darn! now they are about to give me a permanent position!) pues yo no pienso aguantar ni sus groserías ni sus altanerías. En mi vida he conocido ya a muchísimos 'bullies' y no pienso aguantar a uno más.
(1) Bully: usa insultos, minimiza comentarios, pone nombres
(2) Bully: hace comentarios groseros, irrespetuosos sobre preguntas o comentarios de alguien pero interactua racionalmente con otros / envenena el ambiente de trabajo con estallidos de enojo y con berrinches
(3) Bully: actúa deliberadamente para humillar, intimidar, minar o destruir
(4) Bully: siempre pone la responsabilidad en los demas
(5) Bully: le gusta intimidar a través de gestos como señalar con el dedo, golpea cosas, avienta objetos, etc
Wednesday, May 24, 2006
The curler y las güeras metiches
"Do you know that you have a curler in your hair?" some ask me. And sometimes I'd really love to answer: of course I do, you idiot, duh!! But no, I'm not rude (though sometimes I'd love to), I'm actually very nice, so I just plainly say "yes I do".
Heck, that's none of their business! Do they say similar things to African-American teenagers that wear some kind of comb in their afros? (I forgot the name of those combs, I saw how they are called the other day in Boondocks but didn't memorize it) Of course not! (I hope not!) So why do they say that to me? I want to think they do it with the best of intentions in mind. But still, why? Because I'm a woman, a brownie, a small defenseless brownie (or so they think)? Why is it that they feel compelled to tell me that? Because of a genuine will to help, or because they feel superior (see that poor little Indian, doesn't even know she's wearing a curler!) and thus have to tell me?
¡¡Que metiches!!
They warn me that I have a curler in my hair as if I was stupid enough to not know that I had put on one on purpose. But even if I had actually forgotten about it, so what? Isn't this supposed to be a country full with 'independent' and 'very individualistic' people? The land of the so called 'self-made man'. The land where under the motto 'let's not intervene in their lives' they just plainly don't help you even if you are a newcomer and don't even know how to buy tickets for the local bus? Land full of contradictions I'd say. (Did somebody say hypocresies?)
Yesterday, I heard the latest incarnation of 'do you know that you have a curler in your hair?'. I was walking to the office and when I crossed a street I suddenly heard somebody calling me and asking if I wanted a ride to the office. I agreed and as soon as I got into her car she poped the question. But this time and given I have met her for about six months already (and that she seems nice) besides only saying 'yes, I do', I also asked her 'why do you ask that, is it too weird for you?'. She replied 'yes it is weird, I thing this kind of thing was much more frequent fifty years ago'. Then she added 'fifty years ago was a joke, please smile'.
Ok, here's the deal, I'm Native-American (Aztec to be more precise), my hair is totally straight and there's no way in hell that out of this straightness I'm going to get even the smaller curls. I understood this a long time ago. And I love my hair. This is the main reason why I haven't tried to artificially curl it (with chemicals, eeww!) But, but ... the hair in my forehead is different and I, vain as I am, love to have it slightly curly. Thus I used the curler in my forehead. This is what is so weird for some people.
Might I say that the only people that have warned me about the curler in my hair are white women? Why would that be? Don't know but it's true. Now, I have to clarify that not all white women say this to me but all the ones that have happen to be white.
Some years ago when I was in the dressing room of a theater preparing for a dance performance an African-American dancer did notice my curler but she only said "hey, that's cute, I hadn't seen a curler in ages!" Of course she hasn't, she doesn't need them. But, I didn't feel the same intrusiveness I feel whenever white women warn me with he infamous question. She didn't say "do you know ...?" She took for granted that I knew, which was correct because I did know.
I have to accept that the sight of women walking around in the streets with curlers in their hair might be weird, but hey, this is Berkeley, nothing to do with Kansas or things like that (also note that I remove the curler as soon as I get about four blocks from the office building). And hey, I've seen weirder things here than sporting a simple, small an innocent curler in the forehead, such as: white women in bikini laying down in a lawn next to the sidewalk, taking sun as if they were in the beach ... only the temperatures are not that good for taking sun: 60 or so fahrenheit degrees. Fact is, whenever (most) white people see a little bit of sun they immediately go nutts and want to show their skins asap!
I don't tell them anything, if they want to show their skins, that's their businesses. Same way, if I want to wear a curler in my hair that's my business, que no? Así que pinches güeras metiches no se metan en lo que no las llaman.
Heck, that's none of their business! Do they say similar things to African-American teenagers that wear some kind of comb in their afros? (I forgot the name of those combs, I saw how they are called the other day in Boondocks but didn't memorize it) Of course not! (I hope not!) So why do they say that to me? I want to think they do it with the best of intentions in mind. But still, why? Because I'm a woman, a brownie, a small defenseless brownie (or so they think)? Why is it that they feel compelled to tell me that? Because of a genuine will to help, or because they feel superior (see that poor little Indian, doesn't even know she's wearing a curler!) and thus have to tell me?
¡¡Que metiches!!
They warn me that I have a curler in my hair as if I was stupid enough to not know that I had put on one on purpose. But even if I had actually forgotten about it, so what? Isn't this supposed to be a country full with 'independent' and 'very individualistic' people? The land of the so called 'self-made man'. The land where under the motto 'let's not intervene in their lives' they just plainly don't help you even if you are a newcomer and don't even know how to buy tickets for the local bus? Land full of contradictions I'd say. (Did somebody say hypocresies?)
Yesterday, I heard the latest incarnation of 'do you know that you have a curler in your hair?'. I was walking to the office and when I crossed a street I suddenly heard somebody calling me and asking if I wanted a ride to the office. I agreed and as soon as I got into her car she poped the question. But this time and given I have met her for about six months already (and that she seems nice) besides only saying 'yes, I do', I also asked her 'why do you ask that, is it too weird for you?'. She replied 'yes it is weird, I thing this kind of thing was much more frequent fifty years ago'. Then she added 'fifty years ago was a joke, please smile'.
Ok, here's the deal, I'm Native-American (Aztec to be more precise), my hair is totally straight and there's no way in hell that out of this straightness I'm going to get even the smaller curls. I understood this a long time ago. And I love my hair. This is the main reason why I haven't tried to artificially curl it (with chemicals, eeww!) But, but ... the hair in my forehead is different and I, vain as I am, love to have it slightly curly. Thus I used the curler in my forehead. This is what is so weird for some people.
Might I say that the only people that have warned me about the curler in my hair are white women? Why would that be? Don't know but it's true. Now, I have to clarify that not all white women say this to me but all the ones that have happen to be white.
Some years ago when I was in the dressing room of a theater preparing for a dance performance an African-American dancer did notice my curler but she only said "hey, that's cute, I hadn't seen a curler in ages!" Of course she hasn't, she doesn't need them. But, I didn't feel the same intrusiveness I feel whenever white women warn me with he infamous question. She didn't say "do you know ...?" She took for granted that I knew, which was correct because I did know.
I have to accept that the sight of women walking around in the streets with curlers in their hair might be weird, but hey, this is Berkeley, nothing to do with Kansas or things like that (also note that I remove the curler as soon as I get about four blocks from the office building). And hey, I've seen weirder things here than sporting a simple, small an innocent curler in the forehead, such as: white women in bikini laying down in a lawn next to the sidewalk, taking sun as if they were in the beach ... only the temperatures are not that good for taking sun: 60 or so fahrenheit degrees. Fact is, whenever (most) white people see a little bit of sun they immediately go nutts and want to show their skins asap!
I don't tell them anything, if they want to show their skins, that's their businesses. Same way, if I want to wear a curler in my hair that's my business, que no? Así que pinches güeras metiches no se metan en lo que no las llaman.
Wednesday, May 17, 2006
Simonita, the drunken guy and the tall woman
It was a very chili Monday evening in a dark December. The wind was so sharply cold that you could even feel it in your bones. She was coming home from work. It was around 7:30pm and she was tired after a long day at the office, where she dealt with tons of bureaucratic issues, so she was more than ready to have a cozy meal and go to bed as early as possible.
She got off at the 12th street Bart station and walked towards her home in Jackson Street, which is about 7 blocks from the Bart station. She was walking on Broadway Avenue, which at this time of year is way dark and empty, no stores are open, all offices are closed at 5pm. Nothing seems to be alive in that area, only the chili wind pushing the garbage on the street from one side to the other.
She had walked three blocks when she spotted a drunken guy in the corner, yelling and swearing. She wanted to avoid this guy so she crossed the street and went to the sidewalk on the other side of the street. She still could see and hear the drunken guy as she was passing several feet in front of him. Still scared of him she continued watching him while walking when all of a sudden a very strong pair of hands violently grabbed her right arm, she then turned and she could notice that the person grabbing her arm was a strong, tall woman in her twenties, who gave her a mean look and commanded her with a loud voice “give me your purse!”.
Well, you should know Simonita, she’s not your regular type of woman. Whenever you would expect a regular kind of answer from anybody she always comes up with something completely unexpected. Like the time Mahmud, her Jordanian journalist friend, and Luis her Cuban dance instructor were lively talking about the Cuban revolution. They both were highly praising el Che and making patent their contempt for the leader of the island, oh, he’s so this and that, oh, he should be like el Che, if el Che was alive, etc. etc.
A regular kind of person, like myself, would never dare to intervene in such a conversation, let alone contradict what they were saying. But no, Simonita is not like that, so she just plainly said “el Che is f*ing dead so even if he’s as great as you say he can’t do a f*ing thing now so move on with your lives!”. Both guys immediately stopped talking.
So why would she have to be any different now? So as this tall and strong woman was grabbing her arm Simonita looked at her and calmly said “do you realize what you are doing?”
She told me she said that because she was still confused but that really wanted to know whether the woman knew what she was doing to her (maybe that woman was only a little lost?).
Obviously the tall woman didn’t like what she had just heard, so she now grabbed a baseball bat-like stick with one hand while still grabbing Simonita’s arm with the other, and mercilessly hit Simonita on the back of the head … fortunately only once.
At this point, one might think (maybe because we have seen it so many times on the tv or in films) that Simonita would immediately faint. Right?
Well, no. She didn’t, and rather she turned to her torturer and told her “this hurts (pointing to her neck), do you know that?” This was too much for the thief so she raised her arm with the bat to hit Simonita again, this time even more mercilessly.
But then the drunken guy screamed “no, no, no, don’t do it!!” while nervously moving his arms in a “no” signal. The thief immediately released Simonita, turned her back and left the scene.
Still dazed and confused Simonita then resumed walking home. But after a block or two she realized that she really couldn’t see much, she first thought it was the tremendous blows she had just received, but finally realized this sudden lost of sight was because she wasn’t wearing her glasses. She must have lost them during the frustrated robbery.
As scared as she was, she gained strength from weakness, put herself together and asked a guy she saw in a nearby store (what kind of store could be open at that time in that area?) to walk back with her to look for her glasses. Fortunately for her he agreed, both walked back, but found nothing. She doesn’t remember how she got home that night.
Did you go to the doctor? Was the first thing I could ask her after listening to her shocking story. Of course not, she said, you know what I think about them. Of course I know but, I replied, you should at least get one of them to take XRays from your neck, that at the very least! No way in hell!! Simonita firmly replied.
Yes. Again, not your regular kind of woman. She strongly believes, and in part I agree with her, that physicians are all ignorant, greedy and arrogant and that what they all ever want to do is to stuff us with drugs so that they, in turn, and along with the corresponding industry can stuff themselves with our money. There must be some few good doctors out there, but you know, they all must be part of Doctors without Borders or organizations like that. Want to see a good doctor? Then go to Haiti or Rwanda. Here? No, no way in hell she’ll go see a doctor.
The only thing I could do then was give her a big and sencere hug and tell her ‘I don’t want that anything bad happens to you!’
I realized then, that this crazy woman is a very important friend for me. I realized that she is very dear to my heart.
She got off at the 12th street Bart station and walked towards her home in Jackson Street, which is about 7 blocks from the Bart station. She was walking on Broadway Avenue, which at this time of year is way dark and empty, no stores are open, all offices are closed at 5pm. Nothing seems to be alive in that area, only the chili wind pushing the garbage on the street from one side to the other.
She had walked three blocks when she spotted a drunken guy in the corner, yelling and swearing. She wanted to avoid this guy so she crossed the street and went to the sidewalk on the other side of the street. She still could see and hear the drunken guy as she was passing several feet in front of him. Still scared of him she continued watching him while walking when all of a sudden a very strong pair of hands violently grabbed her right arm, she then turned and she could notice that the person grabbing her arm was a strong, tall woman in her twenties, who gave her a mean look and commanded her with a loud voice “give me your purse!”.
Well, you should know Simonita, she’s not your regular type of woman. Whenever you would expect a regular kind of answer from anybody she always comes up with something completely unexpected. Like the time Mahmud, her Jordanian journalist friend, and Luis her Cuban dance instructor were lively talking about the Cuban revolution. They both were highly praising el Che and making patent their contempt for the leader of the island, oh, he’s so this and that, oh, he should be like el Che, if el Che was alive, etc. etc.
A regular kind of person, like myself, would never dare to intervene in such a conversation, let alone contradict what they were saying. But no, Simonita is not like that, so she just plainly said “el Che is f*ing dead so even if he’s as great as you say he can’t do a f*ing thing now so move on with your lives!”. Both guys immediately stopped talking.
So why would she have to be any different now? So as this tall and strong woman was grabbing her arm Simonita looked at her and calmly said “do you realize what you are doing?”
She told me she said that because she was still confused but that really wanted to know whether the woman knew what she was doing to her (maybe that woman was only a little lost?).
Obviously the tall woman didn’t like what she had just heard, so she now grabbed a baseball bat-like stick with one hand while still grabbing Simonita’s arm with the other, and mercilessly hit Simonita on the back of the head … fortunately only once.
At this point, one might think (maybe because we have seen it so many times on the tv or in films) that Simonita would immediately faint. Right?
Well, no. She didn’t, and rather she turned to her torturer and told her “this hurts (pointing to her neck), do you know that?” This was too much for the thief so she raised her arm with the bat to hit Simonita again, this time even more mercilessly.
But then the drunken guy screamed “no, no, no, don’t do it!!” while nervously moving his arms in a “no” signal. The thief immediately released Simonita, turned her back and left the scene.
Still dazed and confused Simonita then resumed walking home. But after a block or two she realized that she really couldn’t see much, she first thought it was the tremendous blows she had just received, but finally realized this sudden lost of sight was because she wasn’t wearing her glasses. She must have lost them during the frustrated robbery.
As scared as she was, she gained strength from weakness, put herself together and asked a guy she saw in a nearby store (what kind of store could be open at that time in that area?) to walk back with her to look for her glasses. Fortunately for her he agreed, both walked back, but found nothing. She doesn’t remember how she got home that night.
Did you go to the doctor? Was the first thing I could ask her after listening to her shocking story. Of course not, she said, you know what I think about them. Of course I know but, I replied, you should at least get one of them to take XRays from your neck, that at the very least! No way in hell!! Simonita firmly replied.
Yes. Again, not your regular kind of woman. She strongly believes, and in part I agree with her, that physicians are all ignorant, greedy and arrogant and that what they all ever want to do is to stuff us with drugs so that they, in turn, and along with the corresponding industry can stuff themselves with our money. There must be some few good doctors out there, but you know, they all must be part of Doctors without Borders or organizations like that. Want to see a good doctor? Then go to Haiti or Rwanda. Here? No, no way in hell she’ll go see a doctor.
The only thing I could do then was give her a big and sencere hug and tell her ‘I don’t want that anything bad happens to you!’
I realized then, that this crazy woman is a very important friend for me. I realized that she is very dear to my heart.
Tuesday, May 16, 2006
"What have we become?"
That was the rethorical question Craig Murray, the former British ambassador to Uzbekiztan, asked himself in his speech at a UCBerkeley event few weeks ago. This question marked the climax of his speech: (more less) ... after so many attrocities perpetrated by the empires, after so much torture in the Middle-East, oh, we are now so barbarians, so lawless, what have we become?!
Ok, first let me tell you that he was not the only one speaker in that event, there were others such as, Daniel Ellsberg, Janice Karpinski, and two more, but I don't remember their names.
The event was intended to raise awarness on the current illegal invasion and occupation (say, who are the illegal invaders? Do they have documents? Just asking ...) of a very tortured country in the Middle-East.
Daniel Ellsberg was ok, I mostly agreed with what he said. I also mostly agreed with what Larry Everest said. I disliked Mrs. Karpinski (yeah right, I'll believe she's speaking out because of a moral duty. Come on! She was betrayed by her own system, that's why she's speaking out, hadn't she be betrayed, she'd still be there next to Sánchez, et al).
But when Mr. Murray so sadly asked himself "oh, God, what have we become?" I just thought "you know, that's it!". Enough of this crap. I have to tell him what I think of what he just said. So after he finished his acclaimed (acclaimed by whites ... like him) speech and when I could get a hold of him I just told him "you know, about your rethorical question 'what have we become?' I'm sorry to tell you that you have been like that for hundreds -maybe thousands- of years. As far as I as a Native-American am concerned, you have been like that for 500 years, but to find out exactly how long it's been like that you might want to ask the Irish people. You see, you, especially you the British, have applied torture, rape, genocide, etc, etc to Native-Americans. After we saved you from starvation you returned the favor with genocide. So, as you can see, you have long been like this and for a very long long time and you sure have tons of 'sins' on your shoulders. Maybe the question should be 'how long have we be like this?'".
Don't know if this matters, but at the very least I was able to tell him in his own face what I thought of his innocently surprised rethorical question.
[If you want to hear Mr. Murray's entire speech click the link below and go to the minute 28 of the recording: http://157.22.130.4/data/20060530-Tue1700.mp3 This is a link to the KPFA radio program Flashpoints which recorded the entire event though is only featuring excerpts from the same]
Ok, first let me tell you that he was not the only one speaker in that event, there were others such as, Daniel Ellsberg, Janice Karpinski, and two more, but I don't remember their names.
The event was intended to raise awarness on the current illegal invasion and occupation (say, who are the illegal invaders? Do they have documents? Just asking ...) of a very tortured country in the Middle-East.
Daniel Ellsberg was ok, I mostly agreed with what he said. I also mostly agreed with what Larry Everest said. I disliked Mrs. Karpinski (yeah right, I'll believe she's speaking out because of a moral duty. Come on! She was betrayed by her own system, that's why she's speaking out, hadn't she be betrayed, she'd still be there next to Sánchez, et al).
But when Mr. Murray so sadly asked himself "oh, God, what have we become?" I just thought "you know, that's it!". Enough of this crap. I have to tell him what I think of what he just said. So after he finished his acclaimed (acclaimed by whites ... like him) speech and when I could get a hold of him I just told him "you know, about your rethorical question 'what have we become?' I'm sorry to tell you that you have been like that for hundreds -maybe thousands- of years. As far as I as a Native-American am concerned, you have been like that for 500 years, but to find out exactly how long it's been like that you might want to ask the Irish people. You see, you, especially you the British, have applied torture, rape, genocide, etc, etc to Native-Americans. After we saved you from starvation you returned the favor with genocide. So, as you can see, you have long been like this and for a very long long time and you sure have tons of 'sins' on your shoulders. Maybe the question should be 'how long have we be like this?'".
Don't know if this matters, but at the very least I was able to tell him in his own face what I thought of his innocently surprised rethorical question.
[If you want to hear Mr. Murray's entire speech click the link below and go to the minute 28 of the recording: http://157.22.130.4/data/20060530-Tue1700.mp3 This is a link to the KPFA radio program Flashpoints which recorded the entire event though is only featuring excerpts from the same]
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